Un agente de la Policía Federal que mató de un disparo en la cabeza a su amigo, en un confuso episodio ocurrido en el interior de un vehículo en enero de 2012 en la localidad de Los Polvorines, será juzgado este lunes en los Tribunales de San Martín por el delito de “homicidio culposo”.
En consecuencia, el acusado podría recibir una pena excarcelable, a pesar de las irregularidades registradas en la investigación del caso y las dudas de los familiares de la víctima, en relación a que no se trató de una cuestión accidental, tal como argumenta el imputado, quien sostiene que tiró con su arma reglamentaria para repeler un intento de asalto.
Lucio Pablo Lorenzo, de entonces 29 años, murió en el acto, cuando estaba al volante de su Chevrolet Zafira frente al domicilio del padrino de su hijo, el policía Sebastián Stroman, quien disparó su pistola 9 mm., presuntamente para evitar ser asaltado por dos sujetos, que nunca pudieron ser localizados.
En base a la versión del tirador, los investigadores del caso no profundizaron demasiado y por lo tanto, nunca se ordenó su detención y tampoco se adoptó una medida restrictiva sobre su continuidad en la fuerza.
Ahora, el Juzgado en lo Correccional Nro. 1 de San Martín estará a cargo del proceso en el que Stroman está acusado por el “homicidio culposo”, en perjuicio de Lorenzo y de no modificarse la imputación podría ser condenado a una pena que va de los dos a los cinco años de prisión, que en general se aplica en suspenso, sin que vaya a la cárcel.
Familiares del joven fallecido, efectivos policiales y peritos que actuaron en el expediente brindaran su declaración, mientras el abogado Enrique Diego, en representación del particular damnificado, adelantó que “intentaremos demostrar que, mínimamente, hubo negligencia en su accionar, como parte de los agravantes en lo sucedido, donde nunca quedó claro que haya existido una situación de asalta previo”.
María Teresa Argüello, madre de Lucio Lorenzo, aguarda el juicio con cierta expectativa, aunque repite que ninguna condena reparará la perdida. Sobre la secuencia del crimen y el argumento del “accidente” que ofreció Stroman, la mujer señaló que “nunca creí nada de lo que dijo y en todo estos cinco años tuvimos que luchar para que la causa no se cierre y poder arribar a esta instancia.
El resultado de las pericias indica que hubo un solo disparo y ejecutado por la pistola reglamentaria que el llevaba, mientras de los supuestos ladrones no se supo ni siquiera que hayan existido y tampoco apareció el celular de mi hijo, al que se hizo desaparecer de manera muy sospechosa”.
Si bien no había motivo aparente para consumar un asesinato, la mujer sostiene que “fue un caso de gatillo fácil, ya que todo lo que dijo este hombre nunca pudo comprobarse. Declaró que ellos estaban en la camioneta, cuando se acercaron dos sospechosos con fines de robo. Entonces, repelió el ataque, pero extrañamente solo se encontró un casquillo de bala, la que salió de su arma. También que el proyectil entró por el techo, de arriba hacia abajo y del lado del acompañante. Por eso, hay tantos interrogantes, como a quien le apuntó, porque no encontraron o no buscaron a los supuestos ladrones, porque tiraron al suelo el celular de mi hijo y lo destrozaron para luego hacerlo desaparecer”.
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