Por los pasillos de la Rosada y en quienes acompañaron al Presidente de la Nación en su viaje a Jujuy está la preocupación, pero confían en una recuperación hacia comienzos del año próximo.

Mientras Mauricio Macri reconoció que en septiembre el INDEC mostrará un aumento de la pobreza a causa de la devaluación y posterior rebrote inflacionario -un indicador por el que pidió ser evaluado como presidente y que en marzo pasado sí había mostrado un descenso-, en el gobierno expresaron preocupación respecto a la medición del segundo semestre de este año -que se conocerá en 2019, a pocos meses del inicio de la campaña electoral-, que registrará lo peor de la recesión que provoca ‘la tormenta de frente’ que según la mirada oficial atraviesa la economía.

Tras un acto en la provincia de Jujuy, el presidente declaró a la prensa que ‘lamentablemente esta devaluación que tuvimos trajo un rebrote de la inflación, y la inflación es el mayor generador de pobreza’ y que, a consecuencia de este fenómeno, ‘vamos a ver que parte de lo que habíamos conquistado como reducción de pobreza lo vamos a perder’.

En este sentido, el jefe de estado indicó que ‘a mí me duele muchísimo porque es mi principal compromiso y sé, porque visito, recorro y hablo, lo que significa estar en la pobreza y sé de la desesperación y las ganas de tener una oportunidad, a partir de un buen trabajo, de salir de ese lugar’.

Ayer en Casa Rosada valoraban la sinceridad del jefe de estado. ‘Es como cuando dijo que Palermo y Belgrano se iban a seguir inundando 3 años más mientras se hacía la obra del arroyo Maldonado.

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Es una forma de no ocultar los problemas’, comentó un funcionario consultado que se mostró esperanzado que el año próximo la economía muestre una leve recuperación y que ahora el principal desafío ‘es luchar por un Presupuesto que refleje una caída del gasto para reducir el déficit fiscal’.

Ese mismo mensaje dio ayer el propio Macri al aventurar que ‘el año que viene vamos a crecer, no mucho, pero vamos a crecer y la Argentina va a volver a tomar velocidad, sobre todo’ si el país trabaja para corregir sus variables fiscales y dejar de tener ‘esta vulnerabilidad que nos volvió para atrás’.

En marzo pasado el INDEC arrojó una pobreza del 25,7%, que continúo un camino de descenso que comenzó con la recuperación de las estadísticas oficiales en el segundo semestre de 2016 cuando el índice se ubicó en torno al 32%.

De acuerdo al calendario del organismo estadístico, el 27 de septiembre próximo se informará el próximo número de pobreza e indigencia y 28 de marzo de 2019, el indicador del segundo semestre del corriente.

‘No estamos tan preocupados por el próximo indicador porque de enero a marzo la actividad no estuvo tan mal. Pero el número del segundo semestre, donde se notará más la recesión a causa de la mayor inflación acumulada, creo va a ser peor’, se sinceró una alta fuente del gabinete consultada por este diario.

Los registros del INDEC suelen coincidir con los números que arroja el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que se diferencia en que mide esta problemática en forma multidimensional, es decir, recabando datos sobre accesos a servicios como agua, cloacas, educación o salud.

Mientras que la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, pretende ir hacia una medición multidimensional en paralelo a las obras de hábitat que encara el oficialismo en barrios vulnerables, Jorge Todesca, defiende el análisis actual por ingreso que lo asemeja a cómo cuantifican la pobreza los países miembros de la OCDE, el organismo multilateral al cual Argentina desea ingresar.

‘Hay ganas de hacerlo, es complejo. Quizás el año próximo, al final del mandato, intentaremos avanzar para ir en ese camino’, dijo una fuente del ministerio enclavado entre las avenidas 9 Julio y Belgrano.

Lo cierto es que se estudian otros modelos de medición. Uno de ellos es el Semáforo de Eliminación de Pobreza (Poverty Stoplight, en inglés). Cerca de Martin Burt, fundador de la entidad, contaron que éste pudo dialogar con el presidente Macri en el Foro Económico de Davos, en enero pasado, y con la ministra Stanley en Buenos Aires el año pasado. ‘Estamos, a través de nuestro centro en Argentina, Fundación Irradia, conversando con personal de Desarrollo Social y otros entes gubernamentales para que conozcan la herramienta a profundidad’, argumentaron.

Este método divide la pobreza en 50 indicadores adaptados a cada comunidad. Los indicadores incluyen factores obvios de la pobreza, como ingresos insuficientes y falta acceso a servicios básicos, pero va más allá, midiendo también temas como la seguridad física de las personas, autoestima y la participación cívica. En Argentina está siendo aplicada por la Fundación Irradia y en su etapa inicial ha llegado a 400 familias.

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