El desafío para el Gobierno ya no consiste únicamente en bajar la inflación. El verdadero reto pasa por lograr que la estabilización llegue al bolsillo y sea percibida como una mejora concreta por una mayoría de la sociedad.

Cuando faltan solo algunas horas para que el Indec difunda -este jueves- la inflación de mayo, el Gobierno llega con una certeza y una preocupación. La certeza es que el índice volvería a mostrar una baja respecto del 2,6% registrado en abril. La preocupación es que, aun cuando los precios avanzan a un ritmo cada vez menor y la actividad económica exhibe ciertos signos de recuperación, una parte importante de los argentinos sigue sin percibir una mejora en su situación cotidiana.

Las consultoras privadas estiman que el IPC de mayo se ubicará entre 2,1% y 2,5%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectó una inflación de 2,3%. Si se confirma ese número, sería uno de los registros mensuales más bajos de los últimos años y consolidaría el principal logro económico que exhibe la administración de Javier Milei: la desaceleración inflacionaria.

Consumo débil

Sin embargo, la discusión económica ya no pasa solamente por cuánto suben los precios sino por qué están subiendo menos. Y allí aparece un dato que explica buena parte de las contradicciones que atraviesa hoy la economía argentina: el consumo sigue mostrando señales de debilidad.

El último relevamiento de CAME reveló que las ventas minoristas pyme cayeron 1,2% interanual durante mayo. Aunque hubo una mejora de 1,2% respecto de abril en la medición desestacionalizada, el sector acumula una retracción de 3,1% en los primeros cinco meses del año y completa 13 meses consecutivos de caídas interanuales.

Los propios comerciantes describen un escenario sostenido por promociones, cuotas, descuentos especiales y liquidaciones permanentes para movilizar mercadería. En otras palabras, muchos negocios tienen cada vez menos margen para trasladar aumentos porque el consumidor simplemente dejó de convalidar determinados precios.

Ese fenómeno ayuda a explicar una parte de la desaceleración inflacionaria. A diferencia de otros períodos de estabilización impulsados por un aumento de la oferta o por mejoras de productividad, en la actualidad también opera un factor menos virtuoso: la debilidad de la demanda. Cuando las familias restringen consumos, postergan compras o priorizan únicamente gastos esenciales, la capacidad de remarcar precios encuentra un límite más rápido.

No se siente el alivio

La paradoja es que ambos procesos ocurren al mismo tiempo. La inflación baja y algunos sectores de la economía muestran algún crecimiento, pero buena parte de la población todavía no siente alivio.

Estudios privados difundidos en los últimos días muestran que predominan las opiniones negativas sobre la situación económica personal, aun entre quienes reconocen que la dinámica inflacionaria mejoró.

Un relevamiento a nivel nacional de la consultora Synopsis realizado entre el 12 y el 15 de mayosobre mas de 1.500 casos, mostró que apenas el 26,9% se declara optimista respecto de la situación económica, mientras que el 53,9% mantiene una visión negativa. Otro 19,1% se ubica en una posición indeterminada o indefinida.

Cuadro I Synopsis

Segun la consultora que dirige Lucas Romero se trata de una paradoja cada vez mas visible: “la economia crece, pero la opinion publica mayoritariamente la percibe como una economia en contracción”.

La explicación aparece en la propia composición de la recuperación. Los sectores que más crecen no necesariamente son los que más empleo generan ni los que tienen impacto inmediato sobre el bolsillo de la mayoría de los argentinos. Energía, minería, finanzas y actividades vinculadas a la economía digital muestran un mejor desempeño que el comercio tradicional o buena parte del consumo masivo.

La situación puede observarse también en otros indicadores. Mientras las ventas en numerosos rubros continúan por debajo de los niveles esperados, sectores asociados a la logística y al comercio electrónico siguen expandiéndose e invirtiendo. Es una recuperación que existe, pero que se distribuye de manera desigual.

LUIS CAPUTO
Los pronósticos de Luis Caputo quedaron bajo la lupa.

Los pronósticos de Luis Caputo quedaron bajo la lupa.

El verdadero reto

Para el Gobierno, el dato de inflación de mayo será una prueba importante. No sólo porque busca consolidar el proceso de desinflación después de la flexibilización cambiaria, sino porque necesita que la mejora de los indicadores macroeconómicos empiece a traducirse en una percepción social más favorable.

Luis Caputo aseguro que en 2027 la economía terminará imponiéndose sobre la política. Pero la experiencia argentina muestra que los votantes suelen evaluar menos las estadísticas agregadas y mucho más la situación de sus propios ingresos, su capacidad de consumo y sus expectativas de progreso.

Por eso el desafío oficial ya no consiste únicamente en bajar la inflación. El verdadero reto pasa por lograr que la estabilización llegue al bolsillo y sea percibida como una mejora concreta por una mayoría de la sociedad.

Porque si el índice de mayo vuelve a sorprender positivamente, el Gobierno podrá mostrar otro éxito macroeconómico. La pregunta que sigue abierta es cuántos argentinos sentirán que ese éxito también les pertenece

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