Diversos analistas políticos coincidieron en que durante su discurso en la apertura de sesiones ordinarias el presidente Mauricio Macri acertó en “no apelar a la herencia” y “mirar hacia el futuro”, aunque consideraron que “olvidó” algunos temas económicos, políticos y sociales.
Consultado por POPULAR, el director del Centro de Estudios “Unión para la Nueva Mayoría”, Rosendo Fraga, sentenció que “fue un buen discurso, no exageró el tono político y no fue agresivo”, aunque resumió que “en materia económica no mencionó la deuda, se olvidó del campo y no hizo referencia a los tres objetivos de gestión planteados en 2016”.
A su turno, el consultor y analista de opinión pública Carlos Germano resaltó que “ratificó el rumbo económico y la gradualidad como método”, lo que atribuyó a “un claro mensaje al peronismo y particularmente al kirchnerismo”.
Fraga repasó que esta práctica “se inicia en 1854 en la Presidencia de Urquiza y se ha mantenido con la excepción registrada durante los gobiernos de facto, donde el Presidente reseña su actividad y sus proyectos, con la visión que quiere lo registre la historia”, mientras que recordó: “No es ni la crónica de un periodista ni los comentarios de un analista”.
“Pienso que Macri acertó al mirar hacia el futuro, mostrar la realidad de algunas cifras económicas y presentar proyectos en distintos campos, así como incluir consideraciones y comentarios sobre temas que preocupan a la opinión pública”, comenzó su interpretación.
El analista observó que el jefe de Estado “abrió el debate sobre el aborto, respaldó la igualdad de género, reiteró su apoyo a la política de mano dura en seguridad pública, impulsó el blanqueo laboral y habló poco de la corrupción y del gobierno anterior”, es decir que “planteó su propuesta y pidió consenso, defendió su gestión de gobierno”.
Sin embargo, resaltó algunas cuestiones negativas: “En materia económica no mencionó la deuda, tema crucial de su política económica, ni hizo mención al problema del incremento de la tasa de interés en los Estados Unidos, que puede poner en riesgo su programa”.
“Se olvidó del campo, el sector que mejor respondió a los estímulos de su política; más allá del submarino perdido, no hubo ninguna mención a las Fuerzas Armadas; tampoco se refirió a la Iglesia Católica ni a los demás cultos; no habló del rol de los medios de comunicación”, enumeró Fraga sobre algunos desaciertos del Presidente.
Y prosiguió: “No hizo referencia a los tres objetivos de su gestión planteados en el discurso del 1 de marzo de 2016: lucha contra el narcotráfico, pobreza cero y unión nacional. A lo mejor porque sólo en el primero puede mostrar algunos resultados en la faz del problema en seguridad pública”. Pese a esto, insistió en que “fue un buen discurso”.
Por su parte, el titular de Carlos Germano y Asociados puntualizó que los rasgos salientes del discurso de Mauricio Macri fueron que “buscó reinstalar una mística de la esperanza y no apeló a la herencia para justificar un presente no del todo satisfactorio”.
“Ratificó el rumbo económico y fundamentalmente la gradualidad como método, en un claro mensaje al ortodoxia y al neoliberalismo, pero también al peronismo y particularmente el kirchnerismo, que pide más velocidad en la recuperación”, señaló Germano en diálogo con este diario.
Para el analista, el discurso inaugural de la temporada legislativa estuvo más dirigido a la ciudadanía que a los legisladores: “Les habló del hecho central que hoy preocupa a todos y que es la inflación”.
“El gobierno tuvo una pérdida de expectativas que se vio en diciembre y enero cuando la aprobación a la gestión oficial perdió entre 12 y 15 puntos. Su intención hoy es regenerar las expectativas”, indicó y consideró que para eso “buscó tomar banderas progresistas con los anuncios de ampliación de las licencias para los casos de los padres varones y la igualdad del salario entre el hombre y la mujer”.
“La ampliación de espacios verdes a partir de la utilización de predios de Campo de Mayo o el planteo de un debate serio y profundo sobre el aborto van en esa misma línea”, indicó el analista.
Y concluyó: “Con respecto al debate sobre el aborto hay que tener en cuenta que en el padrón electoral después de 1983 hay un tercio que son hombres y mujeres menores de 35 años y ahí la despenalizacion no hace tanto ruido”.
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