
El Ministerio de Seguridad aseguró que en diciembre y enero casi 5.000 personas no pudieron ingresar al país o fueron expulsadas, tras reforzar los controles en fronteras, aeropuertos y puertos.
En los últimos dos meses, el Gobierno nacional registró un marcado incremento en la cantidad de ciudadanos extranjeros inadmitidos o expulsados del país. Según datos oficiales del Ministerio de Seguridad, entre diciembre y enero casi 5.000 personas fueron rechazadas en los pasos fronterizos o removidas del territorio nacional, como resultado del endurecimiento de los controles migratorios.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, sostuvo que se trata de un “récord histórico” y detalló que en diciembre se contabilizaron 2400 casos, mientras que en lo que va de enero ya se alcanzaron otros 2300. “Los extranjeros que tengan antecedentes, que hayan cometido delitos o que intenten entrar de manera ilegal, quedan afuera”, afirmó la funcionaria en un video difundido por la cartera.
En paralelo, la Policía Federal Argentina llevó adelante un operativo en Villa Celina, partido de La Matanza, a pedido de la Dirección Nacional de Migraciones. Durante el procedimiento, los efectivos identificaron a 458 personas, de las cuales 369 eran extranjeras, y detectaron a 16 que residían en el país en situación irregular, además, se labraron actas migratorias y sanciones contra comercios que empleaban trabajadores sin documentación.
El operativo también derivó en la detención de cuatro ciudadanos bolivianos acusados de administrar comercios en una feria clandestina, donde se secuestraron 70 celulares denunciados como robados y mercadería con marcas apócrifas. Aunque las actuaciones no incluyeron expulsiones inmediatas, los controles reflejan un escenario de mayor rigor en materia migratoria, en la antesala del desembarco de Diego Valenzuela al frente de la Dirección Nacional de Migraciones.