El ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, trazó un duro panorama sobre la marcha de la economía del gobierno de Mauricio Macri: advirtió que este año el crecimiento económico sólo logrará recuperar la caída apuntada durante el año pasado y, por ello, no se registrará en el bolsillo de la gente. Asimismo, preocupado por el endeudamiento externo, alertó que en 15 meses Cambiemos emitió una deuda mayor a la que provocó el default que tuvo lugar durante el año 2001.
-En el gobierno dicen que la recesión se terminó. ¿Coincide con este análisis que efectúan los funcionarios?
El primer trimestre en lo industrial fue muy malo, el último informe de la consultora de Orlando Ferreres muestra esa caída. En el gobierno están hiper ansiosos: la vienen pifiando primero con lo del ‘segundo semestre’, después con los brotes verdes. Pero no estamos en primavera sino en otoño y no se ven. No está andando bien la cosa y me preocupan varios aspectos: hay un problema de fondo que no se soluciona con más o menos tasa o con el Banco Central comprando dólares, por eso el gobierno debe estar replanteándose los fundamentos de sus política económica. Y para ello se necesita de soluciones complejas que ameritaría buscar una alianza parlamentaria mayor para lograrlo; es lo de siempre: tenemos que ir a un Pacto de la Moncloa con políticas que trascienden a lo que un partido pueda hacer y más si consideramos a uno que tiene minorías (por el PRO).
-¿Y cuáles serían esos cambios?
Son cambios muy profundos en el gasto público, medidas que políticamente necesitan consenso. Por un lado, debería ser más simple de lo duro que suena y a la vez es difícil porque a nivel conducción política no hay claridad sobre el problema económico argentino. No salís de este problema sólo con el nivel del tipo de cambio ni con la tasa de interés. Hay que bajar el gasto y la presión impositiva, que es asfixiante para los argentinos, y sólo así vendrían las inversiones que el país necesita. Se sale con un shock de inversiones muy importante ¿Y por qué no se produce? Por el nivel de presión impositiva que hace que la mayoría de las actividades no sea rentable.
-El discurso del oficialismo mutó en cuanto a que espera llegar al crecimiento no por la lluvia de inversiones sino por aumento del consumo interno.
Es equivocado. La suba del consumo interno para que sea sólida tiene que venir con las mejoras del salario. Es una ficción cuando se muestra un repunte por las compras en tarjeta en 20 cuotas o por los Precios Cuidados. Y los salarios van a ser altos o bajos de acuerdo al stock de capital con el que interactúan los empleados, maquinaria moderna que posibilite una mejor productividad y para así crezcan los salarios. Pero acá tenemos un stock de capital antiguo, no hay tecnología de última y se ve un achatamiento en los sueldos, que es lo que lleva a una caída de consumo. Y, además, la gente está golpeada por tener que pagar servicios públicos que son un poco más realistas que antes pero a los deben hacerle frente con un ingreso más bajo. Las subas en la luz, el agua, los peajes y la nafta llevan a una detracción del ingreso disponible y eso pega en el consumo. Si la caída en la venta de supermercados -que son la columna vertebral del consumo- llegó casi al 8 por ciento en el primer trimestre del año.
-¿Se va a cumplir este año la pauta de inflación del 17% que fijó el Presupuesto y que prevén las metas del Banco Central?
Hay dos cosas que no se van a cumplir este año: la meta del 4,2% del déficit fiscal, que era de 3,3% y con (Nicolás) Dujovne pasó al 4,2% ya que van a tener serios problemas para tener un gasto moderado e incluso podría ser más alto que el previsto. Y en lo monetario, el presidente del Banco Central (Federico Sturzenegger) dijo esta semana a la prensa que por un lado sigue aferrado a las metas de inflación pese a malos resultados del primer trimestre y también introdujo algo nuevo que es la compra de dólares. Es difícil que el Central logre comprar dólares y combatir la inflación al mismo tiempo aún si intentara ‘esterilizar’ con la emisión de Lebacs, cuyo nivel ya es un drama. Es que hay un stock excesivo y, como se renuevan una vez al mes, constituye un elemento de incertidumbre que no es bueno para la economía. Es verdad que las Lebacs emitidas el año pasado fueron para hacer frente al descalabro fiscal del gobierno anterior. Pero lo que dijo Sturzenegger hizo ruido. No lo veo posible.
-El año electoral tampoco ayuda para controlar el gasto.
Por momentos tengo la sensación que en economía tiraron la toalla. Se dan cuenta que la economía no los va a ayudar entonces juegan a la política apuntando a la polarización con vista a las elecciones, quieren que Cristina sea candidata. -En el año 2015 fue precandidato a jefe de Gobierno porteño por el massismo. ¿Va a volver a incursionar en las lides de la política?
No como candidato, pero nunca he dejado de estar cerca de la política. Por el momento estoy centrado en cuestiones profesionales. Obvio que estoy cerca de la política: soy uno de los vicepresidentes del partido PARTE (Partido del Trabajo y la Equidad) de Alberto Fernández. Y, además, estoy en la comisión de economía del PJ, donde tenemos un atributo inusual que es que estamos representados todas las tribus, con todos los matices y donde se hace un laburo profesional. Se discute a puertas cerradas sin necesidad de caer en slogans.
-¿Cómo observa el ambicioso plan de obras públicas en marcha?
Todas las iniciativas son plausibles tomadas individualmente. Pero todo al mismo tiempo no se puede hacer. Temo que se queden sin presupuesto en el último trimestre y se vean obligados a ralentizar las obras. Por ahora se ven en cualquier lado las máquinas dando vueltas. Me parece que han ido más allá de lo lógico. No está mal, pero hay que tener prioridades y no hacer en un año lo que no se hizo en una década.
-¿Cree, como otros economistas, que es preocupante el nivel de endeudamiento externo?
Es que pasamos de gobierno sin que haya grandes modificaciones. Ahora no es el Central el que le da a la ‘maquinita’ sino que se recurre al endeudamiento. El problema es que te tira para abajo el valor del dólar y los números en las economías regionales no cierran. Vengo de una reunión donde una empresa productora de aceite oliva y aceitunas ha bajado turnos de producción. La caída del dólar es resultado de la toma fuerte de deuda. Para entenderlo: la crisis por el default del 2001 se produjo por un stock de bonos impagos por 82 mil millones dólares, una parte se solucionó en 2005 en el canje de deuda que dirigí, después hubo un remanente que se negoció en 2010 y por último el arreglo de los holdouts de 2016. Ahora este gobierno en 15 emitió deuda por 100 mil millones de dólares. No es joda.
-¿Cuándo va a llegar la reactivación a la gente?
En el bolsillo las mejoras se van a sentir cuando la economía (PBI) crezca al 6 o al 7 por ciento y hoy estamos lejos de esa posibilidad: con suerte este año crecerá entre un 2,5% y un 3%, es decir, recuperaríamos lo que se cayó el año pasado. La gente este año no va a sentir la recuperación.
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