Lo conocí a Alfonsín en el año 77 cuando ingresé en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Él en esa época acababa de integrarse en lo que se llamaba el Consejo de Presidencia de la APDH, en plena dictadura. En ese momento no abundaban en esos espacios ni los políticos, ni los sindicalistas, por cierto, ni mucho menos gente ligada al partido peronista, que obviamente se cuidaba porque sentía que la persecución era muy dirigida hacia ellos aunque no eran los únicos perseguidos.

Incluso los pocos políticos que había, como era el caso de Alfonsín o de Alfredo Bravo, sus propios partidos y dirigencias no respondían a sus mismas acciones. Qué quiero decir con esto: que Raúl Alfonsín no estaba ahí por una especulación política, no había nada que ganar, más bien hasta se podía perder la vida. Por eso yo les agradecí siempre tanto, a aquéllos que no siendo familiares de desaparecidos estuvieron con nosotros en momentos en que era muy duro estar, reclamarle a la dictadura que dijera la verdad y se hiciera justicia. Esta es una cuestión. La otra, es que fue un visionario. Y voy a tomar algunos de los hechos que lo muestran como tal.

Primero, porque se dio cuenta de que para la sociedad el tema de los derechos humanos había sido una herida brutal. De ahí que cuando se invaden las Malvinas es el único (él y Alsogaray también, aunque tal vez por razones diferentes) que se negó a ir al sur porque entendió que era una aventura loca que iba a costar más vidas de gente joven, que íbamos a ser derrotados y se iba a retroceder en los avances diplomáticos que había habido hasta ese momento. Tuvo una visión clarísima que no tuvieron ninguno de los otros, a los cuales les prendió la “cuestión malvinera” nacionalista que nos caracteriza tanto. De ahí que cuando a raiz de esa derrota, que por desgracia nos costó vidas y por otro lado nos trajo la posibilidad de salir a la democracia, él se puso en la posición de cuestionar el conflicto bélico -no siendo él quién dirigía el partido pero habiéndole ganado la interna a Fernando De la Rúa.

Antes había hecho campaña con la gente joven que se le acercaba, que ni siquiera eran todos radicales. Era gente joven que no había militado porque había estado prohibida la militancia y que encontraron que había un señor que decía con respecto a los horrores del pasado: hay que investigar el tema de los desaparecidos y hay que condenar a los máximos responsables. Esa también fue una visión, una visión tal que le permitió ganarle a Luder, que había aceptado la autoamnistía, que era tradicional en la Argentina después de cada golpe, aunque esta vez la gravedad de la violación a los derechos humanos no tenía parangón.

Cuando Alfonsín gana, lo hace con voto peronista. No sólo de los propios radicales, sino también de esa gente independiente y sobre todo jóvenes que se acercaron y se afiliaron por él. Además, era imposible ganar la provincia de Buenos Aires si no hubiera habido un voto ético peronista. Es decir, en todo esto fue un visionario: con respecto a la Guerra de Malvinas, con respecto a que la sociedad argentina iba a querer que esa herida fuera cerrada con justicia, con el máximo de verdad que pudiera conocer. Y eso lo llevó adelante. Y la otra visión que tuvo Alfonsín, es que no se conformaba con una democracia. Él quería una República institucional y lo demostró claramente con ese rezo laico como decía él, que era el Preámbulo de la Constitución Nacional. Absolutamente liberal, en el sentido de la defensa de las garantías de los derechos individuales. Y de la división de poderes: Alfonsín aspiraba a que en la Argentina se instalara una República. Es decir, tenia ya lo que sería más adelante la visión de la socialdemocracia en Europa.

Del otro lado existía el populismo, es decir alguien que dice representar al pueblo y habla en nombre de él. Democracia si, pero de baja intensidad como diría Guillermo O‘Donnell en su momento. En qué otra cuestión tuvo visión Alfonsín? En ese momento Argentina era uno más de los países que estaba en dictadura. Fue el primero de hecho en salir de esa situación. Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Chile...todos los países que nos rodeaban estaban con una dictadura de distinta intensidad. Y él comprendió que era imposible que Argentina lograra una República institucionalizada si no se impulsaba a que los otros países también salieran de esas dictaduras.

Fue tan así, que cuando viajó a Cartagena para hablar en el Club de Deudores por la deuda externa, al final no pudo hacerlo porque EE.UU. había negociado con otros países, sin embargo en el camino él bajó en Cuba y fue a hablar con Fidel Castro para pedirle que dejara de mandar dinero y ayuda al movimiento Miguel Rodríguez, que seguía en Chile la guerrilla y justificando a Pinochet la represión. Allí tuvo esa visión junto con la de que teníamos que unir nuestros esfuerzos. Por eso con Sarney construye el Mercosur. Fue un hombre que pensaba el presente proyectado al futuro, pero no olvidaba el pasado, tanto como para hacer investigarlo y condenar. Pero ademas tuvo la mirada clara de la necesidad de trasladar la Capital porque si no Buenos Aires iba a seguir siendo la macrocefálica ciudad que es. No le dio ni la época, ni la economía, ni las posibilidades, no pudo hacerlo, pero era una estupenda idea.

Uno puede preguntarse de este hombre que tuvo visión de estadista, que tuvo coraje para llevar sus visiones a cabo, que se puso como lider y no corrió detrás de las encuestas, imaginó a donde iba ir la sociedad, la interpretó correctamente y le ofreció poniédose delante de ella y no corriendo detrás. ¿Este hombre no tenía defectos? Seguro que los tenía, pero estamos hablando de un estadista que uno piensa por qué cosas va a quedar en la historia. Va a quedar por la crisis económica que lo envolvió como a distintos gobiernos desde el 49 en adelante? O va a quedar como el hombre que nos quiso sacar de nuestra cerrazón de ser una aldea, quiso armar un equivalente a lo que era la Eurozona y se opuso fuertemente a las dictaduras e interpretó que la sociedad había dicho, y ese acuerdo subsiste, que los gobiernos de militares ¡Nunca Más!

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