Con la segunda ola llegando a la Argentina y con el Presidente enfermo de Covid, el gobierno apura a la oposición para postergar un mes las PASO y las generales

No por previsible dejó de ser una mala noticia. No por conocerla de antemano -el INDEC, con todos los gobiernos, remite a la Rosada ese tipo de datos con cierta antelación- causó menos impacto. El 42% de pobreza que confirmó el organismo que encabeza Marco Lavagna está en el orden de lo que manejaban especialistas y el propio gobierno, pero significó un motivo más de preocupación en el seno de una administración ávida de brindar buenas noticias.

Y sobre todo llevó al Presidente a advertir que una vez más lo torturarían en las redes sociales y "medios hegemónicos" con sus dichos del pasado. Un pasado reciente en este caso, pues no hay que remontarse a los tiempos en que Alberto Fernández transitaba el llano, bien lejos de Cristina Kirchner y hablando pestes de ella; ahora alcanza con ir a la cuarentena: "Yo prefiero tener 10% más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina, porque de la muerte no se vuelve, de la economía se vuelve", dijo entonces.

El 42% confirmado por el INDEC representa aproximadamente 19 millones de argentinos pobres y corresponde al segundo semestre del año de la pandemia; esto es, los especialistas advierten que ese número hoy está en por lo menos el 45%. La inflación vigente, que anualizada representa el ritmo del último año de Macrien el poder, contribuye a elevar ese porcentaje.

Si bien no podría hablarse de una peor noticia que la pobreza, el Presidente ni se imaginaba que terminaría la semana con la novedad de tener Covid. Justo el día de su cumpleaños, el mandatario confirmó en las redes sociales pasada medianoche que se había contagiado. A pesar de haberse dado las dos dosis de la Sputnik V. Justo en la semana en que el gobierno anunció que distanciará la primera de una segunda dosis ahora en veremos...

No debe haberle caído bien a la autoestima presidencial escuchar el fin de semana a infectólogos aclarando que la posibilidad de contagio teniendo las dos dosis es ínfima, aunque probable, pero le queda al Presidente la certeza de haber hecho un aporte a la campaña de difusión, para tener en cuenta que aun habiendo completado el ciclo de vacunación, la posibilidad de contraer la enfermedad y contagiar sigue vigente. Vale el dato para entender qué es lo que puede estar sucediéndoles por ejemplo a nuestros vecinos chilenos, cuya campaña de vacunación avanza de manera acelerada, pero los casos siguen siendo elevados. El peor enemigo en esta lucha contra el Covid-19 es la relajación.

El contagio presidencial se conoció justo en días en que las autoridades debaten cómo afrontar la segunda ola, y solo queda hacer lo posible para aplanar la curva. El equipo de epidemiólogos que ha reaparecido en Olivos insiste en la necesidad de adoptar medidas drásticas, aunque sea por tiempo limitado. Sin embargo, y como ya hemos dicho y repetido aquí, si algo admite el gobierno es que no tiene margen para volver a una cuarentena como la dispuesta hace exactamente un año. Hay tres razones contundentes para sostener esta postura: no hay margen social que garantice que la gente acate medidas extremas (Formosa vale como ejemplo); las arcas oficiales no pueden brindar la asistencia económica que se dio el año pasado (IFE y ATP); y por último, y no menos importante (más bien lo contrario), este es un año electoral.

Así y todo se barajan alternativas, en función de los datos preocupantes que manejan las autoridades. Los mismos hablan de un crecimiento exponencial de casos y de una curva que tiene el pico en el segmento etario que va entre los 20 y 40 años. Está verificado también que los contagios no se dan en el ámbito laboral ni en las escuelas, quedando circunscriptos a las reuniones sociales.

"Tenemos que hacer algo", dijo este sábado el Presidente, sin mayores precisiones. Entre esas alternativas se sabe que en la provincia de Buenos Aires se habla de extremar las medidas por espacio de 9 días, cuestión de generar un efecto shock. Las medidas chocan con la postura de la Ciudad de Buenos Aires de no cerrar nada, a lo sumo rever horarios de atención. Mientras se vislumbra a la brevedad un revival de los choques por las responsabilidades en el AMBA, las autoridades bonaerenses se ocupan también de contradecir a las nacionales. Como el viceministro Nicolás Kreplak cuestionando el desfile de turistas rumbo a la costa atlántica cuando el ministro de Turismo nacional acababa de alentarlo. A nadie sorprenden ya las distintas visiones que conviven y se expresan dentro del Frente de Todos.

En lo que sí llegaron a coincidencias en el gobierno es respecto del cronograma electoral. No todos, claro; el deseo de los gobernadores peronistas de suspender las PASO no va a prosperar, pues no hay manera de que la oposición le brinde los votos en el Congreso para concretar semejante medida. Sí convencieron a Máximo Kirchner respecto de la conveniencia de atrasar los comicios y el propio jefe del bloque de diputados nacionales oficialistas se ha puesto en la primera línea de esa negociación. Lo del martes pasado en la Rosada fue una avanzada preliminar. Allí fueron convocados el presidente del bloque PRO de la Cámara baja, Cristian Ritondo, y el intendente de Vicente López y jefe del PRO bonaerense, Jorge Macri. La excusa era la firma de unos convenios para hacer obras, pero bien debía imaginar al menos Ritondo que su convocatoria iba más allá. Algo le debe haber adelantado su amigo Sergio Massa, presente también en el encuentro. Máximo K también prefiere al exministro de Seguridad de Vidal como interlocutor, en lugar de Mario Negri, el jefe del interbloque JxC, con el que directamente no se lleva. Se le nota un poco cuando le toca cerrar un debate e inexorablemente se refiere a algo que haya dicho el cordobés al antecederlo.

Lo cierto es que inmediata y deliberadamente después de ese encuentro desde el gobierno deslizaron que habían encontrado buen eco respecto de postergar las PASO y las elecciones generales. El título posterior que algunos difundieron respecto a que "habría consenso" en esa materia cumplió el objetivo de meterle ruido a la propia interna de Juntos por el Cambio. Los jefes de los otros partidos no tardaron en reaccionar planteando el rechazo, y en el propio PRO se escucharon voces críticas. Jorge Macri y Ritondo tuvieron que apresurarse a aclarar que se habían limitado a señalar que la propuesta debían hacerla a todo el espacio y ellos debían hablarlo también puertas adentro.

En el Frente de Todos disfrutan cualquier esbozo de discordia que se observe en la principal oposición. Pasó con el inédito elogio que el 25 de marzo Cristina Kirchner le dedicó a Horacio Rodríguez Larreta -tras la entrevista en que contó la vez que secuestraron a su padre-, diferenciándolo de Mauricio Macri.

El ministro del Interior, Eduardo "Wado" De Pedro, hizo saber al día siguiente que estaba dispuesto a ir al Congreso para dialogar sobre el tema con los jefes de la oposición, particularmente los de Juntos por el Cambio. Desde este sector no recibieron aún una invitación formal, ni del gobierno, ni de la Cámara baja, y solo se manejan por lo que trasciende en la prensa. A priori, la reunión sería este martes, aunque ese día Juntos por el Cambio tiene prevista una reunión de su Mesa Nacional, la primera que se hará de manera presencial en trece meses. De allí saldría una postura unificada que habilitaría a los jefes parlamentarios del espacio, Mario Negri, Cristian Ritondo y Juan Manuel López, a reunirse con De Pedro llevando una respuesta.

Por ese motivo es que, a modo de gesto, trascendió este sábado que Wado De Pedro postergaría su visita al Congreso para el miércoles. Si algo no querían los diputados de JxC era ir a ver al ministro sin contar con un aval de la Mesa Nacional.

Fuentes legislativas de la oposición confiaron a este medio que en principio la idea de una postergación por un mes, tanto de las PASO como de las elecciones generales, parecía encaminada, pero cayó muy mal en ese sector la actitud oficial del lunes pasado, y ahora podría imponerse en la interna de JxC la postura de los "halcones": las leyes electorales no se tocan en un año electoral.

Nada bien tomó la principal oposición que hubieran deslizado ese día que había un acuerdo y se difundiera como prueba la foto del Patio de las Palmeras. Hasta los moderados estarían ahora molestos: "¿Con quién vamos a acordar si mienten y hacen operaciones?", expresó una fuente consultada muy molesta fundamentalmente con el jefe de Gabinete, al que atribuyó lo que consideró "una maniobra".

Al encuentro asistirán el expresidente Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Miguel Angel Pichetto, Horacio Rodríguez Larreta, los gobernadores radicales, los tres presidentes de los partidos y los titulares de los bloques legislativos. Habrá una foto de familia y se difundirá un comunicado, pero guardarán bajo siete llaves la sede del encuentro.

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