Durante tres semanas, Xavier fue parte de una misión de la Iglesia Católica en Malawi. Miembro de la comunidad de San Benito, del barrio porteño de las Cañitas regresó a la Argentina con una mirada renovada sobre la fe, la solidaridad y la riqueza.

Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en experiencias profundas. Para Xavier Rodríguez -un joven nacido en Caracas, Venezuela y radicado en Argentina- , tres semanas en Malawi significaron mucho más que una temporada lejos de casa. Se transformó providencialmente -como explicó él mismo- en una oportunidad para acercarse a otras realidades, compartir con comunidades locales y vivir la fe católica desde un lugar distinto.

Malawi es un país sin salida al mar del sudeste de África, ubicado entre Mozambique, Zambia y Tanzania. Con una población de más de 20 millones de habitantes, enfrenta importantes desafíos económicos y sociales. Según el Banco Mundial, alrededor del 75 % de su población vive por debajo de la línea internacional de pobreza extrema -con de menos de tres dólares diarios-, de acuerdo con datos de 2019.

El sentido de la vida desde la fe

Como miembro de la comunidad católica de la Parroquia de San Benito Abad, en el barrio porteño de Cañitas, Xavier viajó a África con la intención de servir y acompañar. Sin embargo, el encuentro con otras costumbres, historias y formas de vivir la fe también lo llevó a revisar sus propias certezas y a preguntarse qué pueden aprender los argentinos de una sociedad atravesada por tantas carencias materiales.

¿Qué significa encontrar riqueza donde falta lo indispensable? ¿Qué lugar ocupa Dios en la vida cotidiana de quienes viven una realidad tan diferente? Y ¿qué sucede cuando una experiencia de servicio termina transformándose también en una oportunidad de aprendizaje personal?

A su regreso, Xavier, a sus 22 años, reflexiona sobre el choque cultural, los encuentros que lo marcaron y una experiencia que no terminó cuando volvió a la Argentina.

ADEMÁS: León XIV: "Argentina, allá vamos"

- ¿Cuándo y cómo nació tu deseo de misionar en Malawi? ¿Qué te llevó a dar ese paso desde tu fe católica? ¿Cómo se produjo el descubrimiento de tu fé?

“Mi fe fue algo que redescubrí hace unos dos años aproximadamente. Yo fui criado en una familia culturalmente católica que no practicaba, pero siempre estuvo interesada en mandarme al colegio católico que hiciera los sacramentos, pero no puedo decir que elegí la fé hasta fines de 2024, cuando en medio de un momento de mucha angustia existencial, pude redescubrir la fe católica en toda su belleza y su profundidad y realmente me me dio un renacer espiritual...que, adelantando la película, dos años después me llevó a leer en X la publicación de un sacerdote que sigo, que se llama el padre Javier Olivera Ravasi, donde buscaba cuatro varones que quisieran misionar en Malawi y dió la casualidad que el periodo de la misión eran mis vacaciones de invierno de la facultad, así que lo charlé con algunos amigos y apliqué sin mucha esperanza de quedar porque era una oferta con bastante competencia, pero providencialmente, terminé quedando y también aparecieron los medios económicos para llegar ya que la orden de San Elías que es la que organiza la misión, me financió la mitad del pasaje. Tuve que conseguir el resto y pude ir. También quiero recordar que en mi secundaria fui al colegio `El Salvador´, que es de la Compañía de Jesús una orden católica con una riquísima historia misionera, y tuve una primera experiencia misionera ahí en el colegio en donde fui a Santiago del Estero pero la viví en su momento más como un viaje amigos que como una auténtica misión porque no tenía una fe viva era más por inercia cultural, digamos.”

- ¿Por qué Malawi? ¿Cómo surgió la posibilidad de viajar y qué sabías del país antes de llegar?

”Surgió la posibilidad porque leÍ el posteo en la cuenta de X del padre Javier Olivera y al principio, era imposible de costear el viaje para mí, porque un pasaje Malawi son 2.300 dólares. Y además sabía que colaborar con los gastos de emisión que eran otros $500 aproximadamente y yo no tenía los medios pero desde la orden se encargaron de conseguir la mitad de los costos mediante una campaña en redes y yo hice la red la la financiación, con una rifa, por mi lado.... y y bueno aparecieron los medios para poder ir. Y no sabía nada de Malawi... realmente se de geografía, pero ni siquiera sabía que era un país y cuando apareció una oportunidad, estuve toda la tarde, investigando sobre su historia, su gente, su geografía y me di cuenta de el pedazo de país que era.”

(Chitipa- Malawi) Niños reciben a los jóvenes misioneros católicos

- ¿Qué fue lo primero que te sorprendió al llegar? ¿Hubo algo que contradijera por completo tus expectativas previas al viaje?

”Lo primero que me sorprendió llegar, fue saliendo del aeropuerto, literalmente había gente que vendía pinchos de carne de rata, así por por la calle principal, digamos con un shock cultural fuerte y a las tres cuadras de salida del aeropuerto. También entramos en un mercadito urbano donde casi la mitad de los puestos estaba dedicado, a motivos funerarios, ya sea ataúdes, tumbas, lo que te habla un poco de lo normal, que es ese tipo de eventos en la cultura de Malawi.”

ADEMÁS: Felipe Pettinato fue internado en un hospital psiquiátrico, mientras cumplía prisión domiciliaria

- Según el Banco Mundial, alrededor del 75 % de la población de Malawi vive con menos de tres dólares diarios (según datos de 2019). Más allá de las carencias materiales, ¿qué riqueza humana o espiritual encontraste allí y que sentís que los argentinos tenemos que aprender de ese ejemplo?

”Creo que el punto clave de mi experiencia, al menos a nivel personal, porque es cierto que Malawi padece una miseria material increíble -particularmente en el norte del país- donde estuve en el distrito de Chitipa, bajo la jurisdicción de la diócesis de Konga. Es una zona paralizada en el siglo XIX, no tienen agua, no tienen luz. no tienen carreteras. Las casas están hechas de barro y paja. No hay cobertura móvil y al contrario, de lo que uno podría pensar, viniendo de una cultura tan materialista, como la nuestra, donde tener más se asocia a ser más feliz lo que te encuentras allí es una sociedad que en medio de todas las dificultades que tienen -que son innegables y que hay que resolver- , y a pesar de ellas, tienen una pureza en su ser, una felicidad, una mirada, una entrega que se puede ver particularmente los niños -que son muchísimos. que es algo que hoy en Occidente no se ve y que son niños buenos en el sentido más puro de la palabra. Son capaces de encariñarse contigo a los dos minutos de jugar, son capaces de compartir el mismo globo entre 50 niños y cuando explota reírse a carcajadas durante minutos, no se cansan nunca y hay realmente una vitalidad y una pureza en ese pueblo que hoy veo muy diluido en la sociedad argentina y la occidental en general.”

Con más de 20 millones de habitantes, Malawi enfrenta importantes desafíos económicos y sociales.

Con más de 20 millones de habitantes, Malawi enfrenta importantes desafíos económicos y sociales.

- ¿Qué te llamó la atención de la manera en que las comunidades que conociste viven su fe? ¿Qué lugar ocupa Dios en su vida cotidiana?

”Es gente muy devota, de una fe muy muy robusta, porque estamos hablando de una región en donde aproximadamente 100,000 personas comparten un sacerdote que puede ir a sus comunidades como mucho una o dos veces al año celebrar misa y lo que tienen es algo que se llama chisopo los domingos, que es una celebración de la palabra en alguna de las muchas capillas que tiene la iglesia católica y los católicos caminan varios kilómetros cada domingo para para escuchar la palabra y para formarse aquellos que estén un camino de catequesis para bautizarse.”

Gibson, de 101 años, esperó 78 años para ser bautizado

- ¿Hubo algún encuentro, una misa o un momento de oración en el que hayas sentido la presencia de Dios de una manera especial?

”Muchos...estamos hablando de casi dos semanas, inmerso en el medio de la belleza de la Creación con atardeceres que emocionan, y rodeado de gente con esta pureza -que comenté antes-, pero si me tengo que quedar con un momento fue cuando nos encontramos con Gibson, que es un señor de un pueblo que visitamos Que tenía 101 años y desde 1948, estaba esperando que sacerdotes católicos, volvieran a visitar su pueblo para recibir el bautismo. Él hizo la catequesis en su momento y desde entonces estuvo esperando que volvieran misioneros y la oportunidad de poder hablar con él de ver su su claridad su energía. Estamos hablando de que estuvimos cuatro días en su pueblo y los cuatro días se presentó a misa, caminando, se reía, bailaba, y finalmente pudo recibir los tres sacramentos de comunión, bautismo y confirmación y fue muy emocionante, poder haber sido testigo de de la fé de ese hombre que me recordó mucho a la fé del viejo Simeón en la Biblia.”

- ¿Qué diferencias notaste entre los jóvenes de Malawi y los argentinos a la hora de vivir la fe, acercarse a la Iglesia y encontrar un propósito?

”Creo que la principal diferencia entre los jóvenes en ese aspecto, además de todas las diferencias de ritmo de vida, por razones obvias de desarrollo socioeconómico del país. Viene por el lado de los estímulos, porque si algo noto en la juventud argentina es que no tiene tiempo para la contemplación. Todo el día está pegada al teléfono, pegada a los estudios, al trabajo, a la música, a la series, a la noche, a la fiesta o a distintos modos entretenimiento y nunca tienen espacio para la reflexión ni para el silencio. Mientras los jóvenes de Malawi, mal que bien, viven casi en un estado de contemplación perpetuo y cuando no están en contemplación están con su comunidad. Pero por sus condiciones de vida, ellos pasan a mayor parte del día trabajando a cielo abierto, con la belleza de la sábana africana de fondo en silencio y en ese silencio, muchos se hacen las preguntas fundamentales de la vida y y varios le han encontrado en la fe católica.”

´Después de esta experiencia, ¿qué les dirías a los jóvenes que sienten que todavía no encontraron su propósito, que tienen miedo de dar el primer paso o que dudan de lo que pueden aportar al mundo? ¿Qué les enseñó esta misión sobre animarse a salir de uno mismo y poner los propios talentos al servicio de los demás?

”Quiero incentivar a que los jóvenes aprovechen la sana curiosidad que puedan tener con las preguntas fundamentales de la vida que son quién soy, porque estoy aquí y porque hay algo en vez de nada para construir un cimiento sobre el cual poder empezar a discernir que lo llama a Dios en la vida, porque mi experiencia una vez pude responder esas preguntas. mi vida empezó a tomar un sabor a trascendencia que me inspira cada día a buscar la mayor gloria de Dios y hacer cosas grandes, pero no por mi propio mérito sino porque sé que Dios me va a proveer con la inspiración y las fuerzas necesarias para llevar a cabo la tarea a la que me llame.”

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados