Sebastian Sawe ganó el Maratón de Londres en 1:59:30 y logró el primer registro oficial por debajo de las dos horas.
El atletismo mundial vivió una jornada que ya ocupa un lugar privilegiado en su historia. El keniano Sabastian Sawe ganó el Maratón de Londres con un tiempo de 1 hora, 59 minutos y 30 segundos, convirtiéndose en el primer corredor en bajar oficialmente la barrera de las dos horas en una competencia homologada.
A sus 29 años, Sawe no solo se quedó con la victoria, sino que pulverizó el récord mundial anterior por 65 segundos. “Lo que llega hoy no es solo para mí, sino para todos nosotros hoy en Londres”, expresó tras cruzar la meta en The Mall, en medio de una ovación multitudinaria.
El ritmo de la prueba fue tan exigente como histórico. Apenas 11 segundos detrás llegó el etíope Yomif Kejelcha, quien en su debut en la distancia también logró bajar de las dos horas, marcando un registro impactante.
El podio lo completó el ugandés Jacob Kiplimo, con 2:00:28, tiempo que igualmente superó la anterior plusmarca mundial. La marca previa había sido establecida por el keniano Kelvin Kiptum en Chicago 2023.
Sawe construyó su victoria con una estrategia perfecta: aceleró en la segunda mitad, que completó en 59:01, se despegó de Kejelcha tras los 30 kilómetros y remató con un sprint demoledor en los últimos dos kilómetros.
La posibilidad de correr un maratón en menos de dos horas llevaba años en discusión. El gran antecedente fue el del keniano Eliud Kipchoge, quien en 2019 registró 1:59:40 en Viena durante el “Desafío 1.59”, una prueba especial sin validez oficial.
A diferencia de aquel intento -con condiciones controladas y pacers rotativos-, el logro de Sawe se dio en una carrera oficial, en un circuito abierto y bajo reglamentación estándar. Incluso superó aquel tiempo por diez segundos.
“Los postes de la portería acaban de moverse”, graficó la ex campeona Paula Radcliffe durante la transmisión, reflejando el impacto global de la marca.
El progreso del maratón masculino ha sido constante. A fines del siglo XX, el récord era de 2:05:42, establecido por Khalid Khannouchi en 1999. Desde entonces, una generación de fondistas africanos fue recortando segundos hasta alcanzar una frontera que parecía inalcanzable.
Nombres como Haile Gebrselassie, Wilson Kipsang y el propio Kipchoge marcaron el camino hacia un límite que hoy quedó definitivamente atrás.
La jornada también dejó un registro sobresaliente en la rama femenina. La etíope Tigst Assefa ganó con 2:15:41, el mejor tiempo de la historia en una carrera exclusivamente femenina.
Assefa se despegó en los últimos 500 metros para defender su título y superar a la keniana Hellen Obiri, quien terminó a 12 segundos. El tercer puesto fue para Joyciline Jepkosgei.
“Grité cuando terminé porque sabía que estaba rompiendo el récord”, afirmó la campeona, que destacó su preparación y evolución física.
En las pruebas adaptadas, Suiza fue protagonista con un doblete. Marcel Hug logró su sexto título consecutivo -octavo en total-, mientras que Catherine Debrunner se impuso en un final ajustado para revalidar su corona.
Lo ocurrido en Londres no fue solo una carrera: fue un punto de inflexión. La barrera simbólica más importante del atletismo de fondo cayó en un contexto competitivo real, y con ello se abrió una nueva era en la que lo imposible ya no parece tan lejano.
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