El italiano se impuso por 7-6 y 6-3 en el Court Rainier III. Un triunfo clave que sacude el ranking y confirma que el duelo entre ambos ya es un clásico.
El circuito de tenis vivió otra jornada para el recuerdo en el Court Rainier III, donde Jannik Sinner se terminó quedando con el título del Masters 1000 de Montecarlo. El italiano derrotó a Carlos Alcaraz por 7-6 (5) y 6-3 en un nuevo duelo entre ambos. Otro partido histórico para esta rivalidad.
El set inicial fue una batalla táctica y de potencia que recién pudo definirse en el tiebreak. Alcaraz arrancó con todo, intentando imponer su ritmo, pero Sinner se mostró muy sólido desde el fondo y no se desesperó cuando las cosas se pusieron picantes. El italiano logró cerrar esa primera manga por 7-6 tras un desempate ajustadísimo, un golpe anímico que terminó siendo fundamental para lo que vendría después, ya que el español sintió el desgaste de haber estado tan cerca y no concretar.
Ya en el segundo parcial, el nivel de Sinner fue muy bueno mientras que Alcaraz empezó a fallar más de la cuenta, especialmente con su servicio. El 6-3 definitivo para el nacido en San Candido reflejó la superioridad que logró imponer en el tramo final del encuentro.
Al terminar el encuentro, Alcaraz no escatimó en elogios para su rival y reconoció el gran nivel que mostró el italiano durante toda la semana en el Principado. El español, visiblemente cansado pero respetuoso, mencionó “Especialmente en polvo de ladrillo, es un gran luchador... Le tengo mucho respeto por lo que está haciendo en los torneos”. Además, el murciano hizo hincapié en lo especial que fue para ambos volver a cruzarse en una instancia tan importante, recordando sus inicios: "La primera vez que nos cruzamos en una cancha de tenis fue allá en los challengers, y vernos ahora jugando en la central de Montecarlo me parece que es algo especial".
Por su parte, el campeón también se mostró emocionado por el triunfo y destacó la intensidad que requiere jugar contra alguien como Carlos. Sinner valoró su capacidad para adaptarse a las condiciones de la cancha y haber mantenido la concentración en los momentos donde el partido se ponía cuesta arriba.
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