Santiago del Moro confirmó que este domingo ingresará una nueva participante a la casa. Mientras tanto, la paraguaya pidió perdón y confesó que necesita terapia
A poco más de dos días de la salida escandalosa de Carmiña Masi de la casa de Gran Hermano Generación Dorada, Santiago del Moro le puso fecha al ingreso de quien ocupará su lugar. La participante paraguaya fue expulsada a mitad de semana tras realizar comentarios racistas contra su compañera Jenny Mavinga, una situación que escaló rápido en redes y obligó a la producción del reality a tomar una medida drástica.
El conflicto se originó por un video donde se veía a Masi mirando a Mavinga mientras bailaba en el patio. En ese momento, lanzó una frase que generó repudio total: “Mírala ahí, parece como si recién la hubieran comprado, como si recién se hubiera bajado del barco”, expresó la participante. El comentario, que hacía alusión directa a la esclavitud, pasó casi desapercibido dentro de la casa en un primer momento, pero afuera el escándalo fue inmediato.
La sanción llegó durante la gala nocturna, donde la voz de Gran Hermano fue tajante al comunicar la decisión: “La discriminación no forma parte del juego”, sentenció el Big antes de que Carmiña tuviera que irse por la "puerta giratoria", sin valija y casi sin tiempo para despedirse. Antes de cruzar el umbral, la paraguaya intentó disculparse con Jenny: “Mil veces hice contigo ese chiste, que no se hace, es de mal gusto. Al toque que dije eso me di cuenta, es un chiste de muy mal gusto y al toque me di cuenta que está mal”. Y agregó: “Entiendo que son las reglas del juego, te pido disculpas y a toda la gente de color, sabés que no tengo ningún problema contigo. Lo hablaremos afuera”.
Con la silla vacía y mucha tensión en el ambiente, Santiago del Moro usó sus redes sociales para calmar a los seguidores y dar la noticia que todos esperaban. A través de una historia en Instagram, donde mostró una imagen de unas manos pintándose las uñas, el conductor anunció: “Confirmado, ingreso nueva jugadora este domingo 22:15 hs. Prepárense. Todo es #GranHermano”. De esta manera, el reality busca dar vuelta la página en una de sus semanas más picantes.
Por otro lado, Carmiña Masi reapareció públicamente en el living de Cortá por Lozano. Lejos del aislamiento, se mostró muy sensible y trató de sacar una lección de lo sucedido: “No hay mal que por bien no venga”, expresó, mientras aseguraba que su intención es revisar sus actitudes. Al ver las imágenes de su salida, no ocultó su incomodidad.“Fue terrible lo que dije. Las veces que veo el material me da mucha vergüenza ver lo que hice y lo que dije”, reconoció ante Verónica Lozano.
En la entrevista, la exjugadora negó ser una persona racista y afirmó que tenía un buen vínculo con Mavinga. Sin embargo, terminó abriendo su corazón y admitiendo que no la está pasando bien. “Yo no sabría explicarlo, necesito terapia. Nunca pude encontrar un buen psicólogo, todo el mundo tiene que hacer terapia”, confesó entre lágrimas. También se animó a un diagnóstico personal: “Yo tengo el síndrome del impostor, como que yo misma me boicoteo, no sé por qué”.
Para cerrar su descargo, Carmiña recordó la pérdida de su padre cuando tenía diez años y mencionó el significado que tienen para ella las mariposas amarillas, un símbolo que vincula con él desde el día del entierro. Visiblemente golpeada por las repercusiones de sus dichos y su salida del juego, la paraguaya resumió su estado actual de forma directa. “ Me da mucha vergüenza todo”, concluyó.
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