Desde clásicos del siglo XX hasta éxitos recientes en esta era del streaming, ciertas historias encuentran eco en espectadores de todo el mundo. Entonces, ¿qué hace que un film resuene con igual fuerza en Buenos Aires, Tokio o París?

A lo largo de la historia, algunas películas han logrado conectar con audiencias de distintos países de una manera sorprendente, trascendiendo diferencias culturales y lingüísticas.

Desde clásicos del siglo XX hasta éxitos recientes en esta era del streaming, ciertas historias encuentran eco en espectadores de todo el mundo. Entonces, ¿qué hace que un film resuene con igual fuerza en Buenos Aires, Tokio o París?

En este artículo te contamos un poco más sobre los factores que permiten que películas tan diversas logren esa conexión global, ofreciendo a los amantes del cine una mirada a los elementos que vuelven universales a estas obras y de paso algunas recomendaciones que se pueden disfrutar sin importar el rincón del mundo en el que uno se encuentre.

vida bella

Temáticas universales que trascienden culturas

La base de muchas películas exitosas a nivel internacional son sus temáticas universales como las historias de amor, conflictos familiares, amistad, superación personal o búsqueda de justicia, que son comprensibles y emotivas en cualquier idioma.

Una película que toque el corazón hablando de la familia, la esperanza o los sueños frustrados va a encontrar audiencia tanto en Occidente como en Oriente. Por ejemplo, la emotiva relación padre-hijo en La vida es bella (1997) conmovió a espectadores de todas las nacionalidades, al igual que la reflexión sobre las desigualdades sociales en la surcoreana Parasite (2019), que resultó inquietantemente familiar para públicos de contextos muy distintos.

Las emociones humanas son como una especie de lenguaje común y, al abordar temas como el amor, el miedo, la risa o la indignación, el cine logra que distintas culturas se vean reflejadas en la pantalla. Por eso, películas con conflictos reconocibles consiguen ser muy populares en diferentes países, como por ejemplo la aventura épica de Titanic (1997) con su romance y tragedia, o bien la fantasía animada de Coco (2017) que explora la familia y la memoria. Esas historias apelan a sentimientos básicos que nos unen como humanidad, sin requerir un contexto local para conmover o entretener.

La ubicación geográfica o la cultura específica pasan a segundo plano cuando la trama logra ese alcance emocional global. No importa si la acción transcurre en un pueblo de la India, en una galaxia imaginaria o en la Edad Media, ya que si la historia habla de experiencias reconocibles, el público se sentirá involucrado. Así, superproducciones modernas como la saga de Los Vengadores arrasan en cada rincón del planeta al combinar aventuras espectaculares con dilemas morales sencillos y heroísmo inspirador que cualquier espectador puede comprender. De manera similar, un drama como Slumdog Millionaire (2008), aunque está ambientado en los suburbios de Mumbai, emocionó a audiencias globales con su mensaje de esperanza y perseverancia humana.

coco

El poder del lenguaje visual en el cine

Por otro lado, el cine es en sí mismo un lenguaje, el lenguaje visual, un idioma global capaz de comunicar más allá de las palabras. Pensemos en el cine mudo de Charles Chaplin con películas como Luces de la ciudad (1931) o Tiempos modernos (1936) hicieron reír y emocionar al público de todo el planeta sin necesidad de diálogos. De forma similar, en la actualidad algunas películas con poca dependencia de lo verbal, como la casi muda introducción de Up (2009), que hizo llorar al mundo entero en sus primeros minutos, demuestran que a veces una expresión facial o una buena secuencia de acción pueden ser entendidas por todos sin traducción.

Además, los géneros cargados de acción o de humor físico tienden a viajar bien internacionalmente. Una persecución, un gag visual o una escena de suspenso intensa pueden disfrutarse por igual en cualquier continente. Películas de artes marciales como El tigre y el dragón (2000) cautivaron a audiencias occidentales con su despliegue visual, y lo mismo ocurrió con las proezas de Jackie Chan en sus comedias de acción, donde los golpes y acrobacias generan risas por igual en todo el mundo.

Cuando una película se apoya en su narrativa visual, ya sea con efectos espectaculares al estilo Avatar, o con la animación única de Studio Ghibli, logra derribar la barrera del idioma y volverse accesible para millones de personas.

Streaming y el fenómeno del boca en boca global

En otro lugar, la forma en que consumimos cine ha cambiado radicalmente con la llegada de las plataformas digitales. Hoy un estreno puede estar disponible en decenas de países al mismo tiempo, lo que facilita que el boca a boca global surja casi instantáneamente. Un espectador en América Latina recomienda en redes sociales una película estrenada en Europa y esa recomendación viaja por internet alcanzando a miles de potenciales nuevos fans. Las plataformas de streaming han revolucionado el alcance del cine internacional, permitiendo que historias locales se descubran en rincones lejanos y así, una película independiente de la India o Argentina puede volverse tendencia internacional si logra suficiente atención online.

La interacción de los espectadores en internet también juega un rol clave, por medio de los memes, desafíos virales o hashtags que pueden convertir una película en tema de conversación global. Basta recordar el “Bird Box Challenge” que surgió tras el estreno de Bird Box (2018), contribuyendo a que este thriller postapocalíptico fuera visto en todas partes gracias a la curiosidad generada online, multiplicando así el alcance de las historias en la era digital.

La película mexicana No Negociable (2024), por ejemplo, alcanzó el primer puesto de audiencia en más de 70 países tras su lanzamiento en Netflix, ayudada por doblajes y subtítulos a decenas de idiomas. Su mezcla de humor y crítica social conectó con gente de distintas culturas, y las redes sociales se llenaron de comentarios recomendándola. De igual manera, la famosísima Parasite encontró en la conversación global de internet un aliado para que miles de personas vencieran la barrera de los subtítulos y se animaran a verla tras escuchar elogios internacionales.

Cabe destacar que este alcance no se limita solo al cine, puesto que en la era del streaming, incluso las series televisivas trascienden fronteras. Producciones de nicho pueden ganar público masivo fuera de su país de origen y un ejemplo es cómo una serie policial como The Rookie halló seguidores en Latinoamérica gracias a la distribución digital.

Asimismo, géneros populares como las series de acción aventura reúnen fanáticos en todo el planeta, que comparten las mismas emociones episodio a episodio sin importar el lugar donde vivan. El streaming ha creado una comunidad mundial de espectadores en la que todos acceden al mismo catálogo y participan del mismo diálogo cultural.

A fin de cuentas, las películas que triunfan en distintos países lo logran porque apelan a aquello que tenemos en común, no a lo que nos diferencia. Cuando un director cuenta una historia auténtica, basada en emociones universales y apoyada en recursos narrativos que trascienden el idioma, es probable que su obra encuentre admiradores más allá de sus fronteras.

Hoy más que nunca, con la conectividad digital, descubrimos que una buena historia puede nacer en cualquier lugar y llegar a todo el mundo. Como espectadores, tenemos la fortuna de poder explorar en plataformas online un abanico enorme de cine global e internacional. Desde los clásicos inmortales hasta las últimas sorpresas virales, cada recomendación nos recuerda que el cine es un idioma universal que nos une en una sala oscura o frente al televisor, sin importar el país en que estemos.

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