Desde hace más de 20 años con sus singulares espectáculos trabaja con el tan codiciado cartelito de localidades agotadas.
A sala llena, Favio Posca, conquista a decenas de generaciones con su humor ácido, transgresor y cargado de personajes marginales que provocan tanta risa como reflexión. El año pasado se le animó a la pista de ShowMatch, un sacudón diferente para su carrera de la que salió airoso, y una experiencia que siente que ya no renovaría, tan sólo porque no es compatible con la rutina de repetir sus performances. Mientras colma el escenario de la Sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza y el Centro de Arte Radio City Roxy Melany en Mar del Plata (únicamente los martes), con su noveno unipersonal Fucking Fucking Yeah Yeah, este versátil artista que, ante todo, se percibe como un libre creador, revive lo que le deparó su mediático 2016 y la realidad que observa desde su particular óptica.
Solo, en un escenario despojado de todo, convocando a multitudes, Posca, se transforma en una gama de criaturas carentes como El Perro; Angelito, un abogado cocainómano; Pitito, un irrecuperable esquizofrénico; un místico Pibe Chorro; Astroboy, con sus brazos pegados al tórax y nada menos que El culo. Consciente de que provoca al punto de que hay quien no duda en abandonar la sala, como pasaba en sus comienzos, el hombre se atrevió a trasladar su arte al reality de Marcelo Tinelli. Pero sabe tomar distancia de lo que genera.
“Después de 22 años y en un noveno show como Fuking, ya no pasa que se vayan. La gente ya sabe lo que va a ver. Hay gente de todas las edades que se ríe, que se divierte. Los chicos llevan a sus padres o a sus tíos o a sus abuelos y se matan de risa. La verdad es que es una fiesta cada show”, cuenta Favio con un estilo descontracturado.
“Es cierto que eso me pasaba en otros espectáculos que la gente no sabía por ahí que iba a ver. Me tenían de la tele o del cine y flasheaban ¿viste?”, reconoce. “No es la intención provocar. Yo no me propongo provocar. Yo soy un artista libre porque entiendo que el arte debe ser libre y respeto absolutamente al público y doy todo arriba del escenario. Si esto provoca o deja pensando o roza ciertas personalidades y demás, bienvenido sea. Pero no soy un artista que me propongo provocar”, deja en claro quién, más allá de su propósito, lo que expone parece abrir la cabeza del espectador para sobrevolar y anclar en situaciones nada convencionales. “Bueno no es mi intención. Yo hago lo mío y el arte arriba del escenario”, responde Favio mostrándose diferente al transgresor que, enfundado en disímiles personajes, vocifera arriba de un amplio espacio teatral.
“Mis personajes son creados por mí, pero yo no soy el mismo arriba del escenario que abajo. Yo como artista hablo y digo desde un lugar. Pero abajo soy un tipo totalmente diferente. Eso es lo que yo entiendo como artista; que no hace falta hacer lo mismo arriba que abajo del escenario. Eso es el arte de desdoblarse y actuar. En el escenario no soy yo. Soy trasmutado y entro en un trance que es lo que la gente recibe”.
Para algunos fue sorpresivo y para otros largamente celebrado, el hecho de verlo dando a conocer a la masividad su gran gama de personificaciones, antes de moverse con soltura en los variados ritmos que proponía el Bailando por un sueño 2016.
Llamativamente, pese a la ola de popularidad, supo mantener su característico perfil bajo y fue uno de los mejores puntuados a lo largo de todo el certamen. Pero, ciertamente, era un personaje nada común para asociarlo a los concursantes de la pista de baile más afamada de la televisión. Pues fue una “figurita” difícil de conseguir. “Tardaron 5 años en convencerme o más”, señala con cierto aire de superioridad.
“Yo acepté hacer el Bailando porque tenía realmente ganas de bailar. Nada más que por eso. Yo soy un tipo que se rige mucho por las sensaciones, por la vibración y me vibró. Dije: “uy qué ganas de bailar que tengo”. Y como era una carta que tenía que la gente no sabía que yo bailaba bien porque yo he estudiado mucho tiempo danza y demás y por ahí la gente no me conocía como bailarín, me pareció interesante. Y la verdad es que el resultado del balance fue totalmente positivo”, admite este capocómico que saltó a la fama destacándose en la inolvidable tribuna de humoristas que conformaban el programa Nico conducido por Nicolás Repetto.
Y de inmediato, brinda su devolución de lo que le dejó el programa de Ideas del Sur. “A mí me respetaban muchísimo, me dieron libertad total para componer muchos personajes. Hice realmente mi mundo. El mundo Posca pudo explayarse con total libertad así que en ese sentido super bien. En ningún momento se metieron conmigo. Al contrario, el jurado me valoró muchísimo. No solo poniéndome buenas notas por las performances que hacía sino respetándome como artista y la trayectoria que yo tenía. Al contrario, me parece que fue buenísimo”, asegura Posca, que, así y todo, prefiere poner punto final a la convocatoria, si es que le hubiera este año.
“Me han llamado para hacer remakes de espectáculos que he hecho como Peter Punk y dije que no. Yo hice Garfio hace muchos años, un gran Garfio y me habían llamado para repetirlo de nuevo y preferí no hacerlo porque fue tan mágico ese momento, fue tan bueno que prefiero que quede en la memoria y en la retina de la gente. Respecto de volver a hacer lo mismo creo que me aburriría un poco. Nunca digas nunca igual, pero no me veo haciendo y repitiendo lo mismo. Me gusta ir para adelante hacer cosas nuevas”, devela. “Por ahí tengo ganas de hacer cine este año.
Si bien el envío de Marcelo Tinelli le amplió el conocimiento popular, Favio Posca, se esmera en destacar el arrasador suceso que sostiene desde hace más de dos décadas en la esfera teatral. Su público que, definitivamente, no es el que mayoritariamente consume un producto como ShowMatch, permanece fiel a sus creaciones y a la innovación que presenta en cada uno de sus shows.
“De 20 años para acá sigo todos los años llenando la trasnoche. Llenamos hasta el pullman. No es exageración; es así. Llenamos, agregamos sillas. A mí me viene a ver mucha gente desde siempre, ¿no? Yo llené salas en calle Corrientes desde siempre. Lo noto en la calle porque por suerte estamos metiendo cartelitos de agotados tanto en Mar del Plata como en Buenos aires. Nos va bárbaro, pero antes de Tinelli también. Pero lo que noto en la calle es la cosa popular”, reconoce. “La cosa de decir “foto, foto, foto”, de desesperación de la gente por abrazarme, cosa que antes no pasaba tanto y que lo linkeo con Nico. En la época de Nico, hace 20 años, también pasaba eso porque le gente me abrazaba y me amaba. Yo lo agradezco. Soy un agradecido total”, desliza el creador de El perro que los parió y tantos espectáculos exitosos.
- ¿Cómo te renovás después de 24 años de preparar unipersonales? ¿A qué apelás?
-Uno se renueva todo el tiempo trabajando, creando y no sentándose en los laurales. Se renueva intentando generar sorpresa a la gente todo el tiempo y tratando de abrir puertas como artista dentro de lo que es mi forma y mi estilo. i
“Por hacer Show Match me perdí hacer un protagónico en España con Imanol Arias y demás. No me arrepiento para nada porque fue una decisión tomada, pero ahora estoy más enfocado en otras cosas ¿viste?”. Su abrupta e impensada salida del envío de Tinelli, hasta la actualidad sigue siendo cuestionada por sus seguidores. Y es él mismo el que prefiere dar vuelta la página y rescatar lo mejor de un final no anunciado a manos de Barbie Vélez que cosechó la mayoría de los votos telefónicos y que indudablemente le dejó un sabor amargo y hasta de incredulidad.
“No sé cómo fue. De eso realmente no voy a hablar porque pertenece al pasado. Sí digo que me encantó hacerlo. A la gente más que nada le dio bronca, no a mí. A la gente le dio bronca hasta el día de hoy. Me dicen, “¿No sé por qué te fuiste con todo 10, 10, 10?”. Pero bueno, yo tampoco lo entendí. Fue super abrupto y super sorprendente, pero bueno me quedo con lo positivo que fue haber dado todo y que la gente vio la calidad mía como artista”. Si le preguntamos en qué se inspira para darle vida a un personaje señalará: “Básicamente en la observación, soy de mirar y observar mucho. También en mi locura, en cosas que tomo de otros planos. Soy un tipo muy inquieto que se pasa todo el día escuchando música. La música me inspira, de repente me baja algo y se crea un personaje”.
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