El film de Juan Vera vuelve a reunirlos después de 15 años de la recordada Luna de Avellaneda. El actor, quien también la produce, habla del abismo de una relación consolidada, en tanto su compañera admite sincera: "enamorarse es fácil, lo complejo viene después".

El último jueves se estrenó en todos los cines del país, El amor menos pensado, la comedia romántica protagonizada por Ricardo Darín y Mercedes Morán que recrea el derrotero de un matrimonio de más de dos décadas que, ante el abismo del nido vacío, se cuestiona la permanencia del amor a través del tiempo. Con más trecho recorrido, la profundidad de la huella marcada, dispuestos a contar las cuitas de las distintas etapas de la vida ante la ficción de una cámara y fuera de ella, y con la misma espontaneidad y sentido común en cada reflexión, ambos actores se convocan para revivir la trama de una película que refleja la chance de las segundas oportunidades.

“Pero no sé qué”

“A lo largo de la película varias veces los personajes son puestos en una situación de definir el motivo que los une y se ven en un brete los dos. Nos queremos, pero no sé qué. Lo que posiblemente les ocurra a muchas personas. Ellos saben que se quieren, pero están puestos ante un nuevo abismo que aparece ante ellos y la decisión es si van a ir para adelante tomados de la mano o en forma individual”, desliza Darín respecto a lo que cuenta la historia de Ana y Marcos, un matrimonio que lleva 25 años de casados. En ese contexto, la partida de su único hijo que se va a vivir al extranjero, genera una crisis existencial de pareja donde se interrogan sobre el amor y la fidelidad, lo que lleva a separarse. La vida de solteros les parece excitante al principio, pero pronto se torna también monótona para ella y calvario para él.

“Yo creo que la pregunta que se hacen probablemente el público tenga la respuesta más fácil que ellos. Probablemente digan: “Sí deberían separarse o no. No deberían separarse”, asegura este intérprete de gran reconocimiento internacional. “Creo que la pregunta es la que se formulan todas las parejas después de haber transcurrido un tiempo largo. La que ellos se hacen es si lo que los une sigue siendo amor, si están enamorados, si está vivo el deseo, si esto que han construido los une más allá de la propia elección, si se volvieran a elegir. Todas esas preguntas difíciles y que esta pareja se hace también atravesada por un momento especial. A su vez atravesados por muchos interrogantes: por el momento de la vida en el que estamos, por el porvenir, por lo que queda después que el hijo se acaba de ir. Y se encuentran en esta dinámica de estar solos nuevamente y eligen contestársela por separados. Eligen separarse y seguir respondiendo a esas preguntas por las que están siendo atravesados”, explica entre cuestionamientos el hombre que aún encara con éxito la pieza teatral Escenas de la vida conyugal, obra en la que surgieran los conflictos en los que se vio cuestionado por sus anteriores compañeras de elenco.

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Fuera de los tópicos

En tanto Mercedes se reubica, lo mira con complicidad, sonríe y no duda en manifestar de inmediato su intencionalidad respecto a lo que se propone el film. “El que nos observara tenía que tener muy claro que en este vínculo había realmente amor. Que los únicos que no podían dudar eran ellos. Estos personajes no caen en los tópicos comunes de una infidelidad o una traición”, resalta. “Había que darles importancia a esas preguntas más existencialistas. Ellos están atravesando un momento de la relación, un momento particular de la vida de pensar cómo va a seguir. Había que correr el riesgo y acompañar a estos personajes en su confusión. Por esos vacíos, un día deciden preguntarse si están enamorados”, asume esta actriz de manera clara. Ricardo y Mercedes se manejan con comodidad, en una sintonía que los une como actores de una película que se plantea un gran número de interrogantes sobre los vínculos y el amor. Y en el decir de lo que han hecho parecen repensar la realidad, concordar y volver a encontrarse como ser humanos. “El personaje de Mercedes es la que plantea esas preguntas y él la desestima, pero luego se les queda trabajando en la cabeza. La pregunta es ¿cuántos casos habrá de gente que se plantean, que se lo preguntan? A lo mejor en voz baja, no lo habla con su pareja. Y encontrará determinadas opciones de respuesta posibles ante determinadas situaciones”, agrega Darín. “Pero la clave me parece que está en la serenidad en que aparece el tema y la forma en que los dos se paran frente a él. Eso creo que también habla de que más allá de la estructura en las que están sumergidos se quieren y eso proporciona lo que viene después”, analiza el protagonista masculino del film en que se destaca un estelar elenco conformado por Claudia Fontán, Andrea Pietra, Luis Rubio, Jean Pierre Noher, Claudia Lapacó, Chico Novarro, Andrés Gil, Norman Briski, Juan Minujín, Gabriel Corrado y Andrea Politti.

“Me parece también que la peli es muy divertida porque nos permite en el mejor de los casos identificarnos con muchas de las situaciones y fantasear y jugar con otras que no vivimos ni viviremos nunca pero que de esta forma le damos cuerpo y alma”, concluye la figura central.

La cosa es después

“Es muy fácil reconocer el amor o creer reconocer el amor cuando uno está enamorado. El tema es el después”, apunta Morán con gesto cálido. “Hay miles de teorías sobre el asunto, pero cuando a uno le pasa convive con esto de si será amor o cariño o enganche. Es muy acertada esa frase que destaca la película de: “se casaron, se separaron y fueron felices”. No viven con dramatismo la separación, eso de no temerle a responder a las preguntas marca una diferencia”, dice la ex Gasoleros. “Es una referencia que te ayuda a repensar algunas cosas, pero siempre hay como un espíritu superador y conciliador que diga: “vamos a comer una pizza y charlamos”.

Lo que puede producir la historia es que hagas foco sobre los aspectos positivos y no por eso no puedas hablar de los aspectos negativos. Es casi terapéutico, pero lo que hace la película es desacralizar el miedo a hablar de ciertas cosas. Podes hablar de todo y eso no significa ruptura”, señala la actriz. “Significa conocimiento, verdad, transparencia, intención de recuperación”, apunta enseguida Ricardo.

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Se hizo cargo

A Darín el guión que el director Juan Vera escribió junto a Daniel Cúparo le atrajo tanto que, además de colocar su expresión actoral, decidió que El amor menos pensado sería el primer emprendimiento de Kenya Films, la productora que generó junto a su hijo, Chino y Federico Posternak. “La verdad es que más allá de lo que es la pre producción de un largometraje y la pos producción y demás, en sí para nosotros y en mí en lo particular dentro del rodaje, no he notado ningún tipo de modificación”, advierte este actor.

“Por suerte hemos estado muy bien contenidos desde el punto de vista de la producción. Tanto Patagonik como Kenya (productoras) hicieron muy bien su función y no he tenido la necesidad de poner un ojo allí. Mi necesidad básica estaba enfocada en nuestra relación, en sacarle el mayor rédito posible a los diálogos y a la acidez mezclada con amor que creo yo que son una de las claves de esta historia, de estos personajes”, remarca conforme.

“Lo más importante para nosotros no deja de estar en la órbita de los actores. Queremos saber cómo llega una historia en la que le pusimos todo lo que le pusimos a la gente, a la audiencia, que es el objetivo final de toda historia. Cuál es la repercusión de eso, la parte activa, cómo vuelve esa energía. Después vendrá la otra instancia, los números, los mercados y demás”, enumera mesurado

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