Con tres triunfos al hilo, el equipo levantó su rendimiento frente a los rivales de mayor peso y busca extender el buen momento en La Bombonera.
Los últimos resultados modificaron el panorama de Boca en los cruces más exigentes del fútbol argentino. El equipo llega sin derrotas en los clásicos disputados durante 2026 y afrontará el Superclásico con una racha de tres festejos consecutivos, un escenario muy distinto al de temporadas anteriores.
La última alegría llegó en Avellaneda, donde un gol agónico de Facundo Herrera le permitió imponerse por 1-0 ante Independiente, en el Libertadores de América. El resultado, además de darle tres puntos importantes, lo dejó como líder de la tabla anual a dos fechas del cierre.
El envión también incluye la remontada frente a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina y la victoria por 2-0 contra San Lorenzo, en el Nuevo Gasómetro. Así, el conjunto azul y oro encadenó tres triunfos ante adversarios tradicionales.
La actualidad contrasta con los números que arrastraba desde el inicio de la gestión de Juan Román Riquelme, en 2019. Hasta el clásico con River disputado en abril, había jugado 50 partidos ante los otros cuatro grandes, con un saldo de apenas 12 victorias, 21 empates y 17 caídas.
Esos registros representaban un rendimiento del 24% de triunfos y reflejaban una cuenta pendiente: no tenía historial favorable ante ninguno de sus cuatro adversarios en ese recorte estadístico. Además, hay un dato que ensalza aún más el año competitivo: es el único equipo que jugó con todos los grandes.
La victoria contra el Rojo le permitió revertir esa situación en el historial particular frente al conjunto de Avellaneda. Ahora, el próximo desafío será ante su eterno rival, con la posibilidad de dar otro paso en ese objetivo.
El Superclásico se jugará el domingo desde las 15 en La Bombonera. Una victoria le permitiría seguir fortaleciendo su presente en los duelos de mayor rivalidad y buscar también un balance favorable frente a River.
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