La caída ante Corinthians que eliminó al Canalla de la Copa Libertadores derivó en enfrentamientos dentro del estadio, con corridas, lanzamiento de vallas y una violenta intervención de las fuerzas de seguridad.
La eliminación de Rosario Central en octavos de la Copa Libertadores tras caer ante Corinthians por 1-0, tuvo un cierre cargado de tensión. Cinco simpatizantes argentinos y cuatro brasileños fueron detenidos luego de los disturbios registrados en el Neo Química Arena.
Tras las aprehensiones, los nueve involucrados fueron llevados al Juizado Especial Criminal (Jecrim), ubicado dentro del estadio. Más tarde, quedaron a disposición de la Delegación de Represión y Análisis de Delitos de Intolerancia Deportiva (Drade), en Barra Funda.
El dispositivo de seguridad había comenzado durante las primeras horas del jueves, con el objetivo de mantener separadas a las dos parcialidades. Sin embargo, después del encuentro, algunos hinchas locales pasaron cerca del sector visitante mientras los rosarinos aguardaban para poder salir.
En ese momento comenzaron las provocaciones. Los insultos rápidamente dieron paso a una escalada de violencia, que incluyó vallas arrojadas, corridas y golpes con bastones por parte de la Policía Militar de San Pablo.
El episodio coronó una serie marcada por los cruces entre ambas parcialidades. En el encuentro de ida, disputado en el Gigante de Arroyito y terminado 0-0, Hugo Souza había denunciado insultos racistas desde la tribuna local y el árbitro Andrés Matonte detuvo durante un minuto las acciones para informar lo ocurrido a un veedor de Conmebol.
Del otro lado, los simpatizantes de Rosario Central también habían señalado a los visitantes por presuntas burlas y gestos provocativos durante aquel partido. Así, la serie que terminó con la clasificación de Corinthians quedó atravesada por episodios de tensión tanto en la cancha como en las tribunas.
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