Huracán lo ganó con una fórmula casi patentada en los últimos años, la del gol de Ramón “Wanchope” Abila. Con la aparición del Nueve, que además fue el mejor de la cancha, se quedó con una justa victoria por 1 a 0 frente a un desteñido Colón, pasando así a octavos de final de la Copa Argentina, donde se verá las caras ante el ganador del choque entre Vélez Sársfield y Aldosivi de Mar del Plata.
El Globo fue más a lo largo de todo el partido, aunque sin sobrarle demasiado. Le alcanzó con la movilidad de sus delanteros, algunas pinceladas de Alejandro Romero Gamarra, la velocidad de Ignacio Pussetto y el buen trabajo del paraguayo Saúl Salcedo en el fondo.
Una columna de juego sólida, que impuso condiciones ante un Sabalero que nunca terminó de arrancar. Eduardo Domínguez se la jugó por los pibes, dejando en el banco a “Cachete” Morales y Diego Vera, pero la apuesta no le salió bien, y cuando decidió el ingreso de éstos dos ya era demasiado tarde.
El equipo de Parque Patricios siempre estuvo más cerca y contó con las mejores situaciones, pero recién pudo sacar diferencia cerca de la media hora de juego del complemento. Ignacio Pussetto hizo valer su potencia por la derecha, intentó ingresar al área, pero la pelota fue interceptada por el brazo derecho de Guillermo Ortiz, en un claro penal, bien sancionado por Andrés Merlos.
De la ejecución se hizo cargo “Wanchope”, convirtiendo con un remate fuerte y alto, haciendo inútil la estirada del arquero Gonzalo Marinelli y poniendo el 1 a 0 que ya no se movió hasta el cierre, pese a algún intento aislado de Colón, como un disparo pifiado del uruguayo Vera desde buena posición.
Al final ganó Huracán y no quedó nada para discutir. Fue el mejor de los dos y tuvo otra vez en sintonía al ídolo que pegó la vuelta: Ramón Abila.
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