El entrenador del Globo destacó la derrota digna de sus dirigidos por 1-0 ante Argentinos Juniors, pero no pudo esconder la frustración de dejar que el club se quede, una vez más, a las puertas de acercarse a un título.
A Huracán le faltaron cinco para el peso. Otra vez, se quedó a las puertas de acercarse a una final. No es una derrota más, porque al Globo le viene costando justificar sus ganas de ser campeón. Le pasó con Vélez en 2024 y con Platense en 2025, como las más recientes. Ahora, en cuartos de final, la derrota 1-0 ante Argentinos Juniors lo deja a duras penas. "Duele quedar afuera de esta manera", reflexionó Diego Martínez, también con la frustración de quedar a dos pasos de llegar a otra final.
Después de un 0-0 vertiginoso en el tiempo regular, con Huracán siendo menos protagonista en La Paternal y el dueño de casa con mayor posesión, llegó la prórroga para darles otra oportunidad. A Tomás Molina, quien cumplió con la ley del ex, le bastaron cinco de los 15 minutos para cabecear y poner el 1-0, que iba a ser definitivo. A Argentinos le quedó aguantar y acercarse al segundo; pero el resultado se quedó ajustado y los de Nico Diez clasificaron a las semifinales. Del otro lado, un Diego Martínez decepcionado, que se había quedado afuera de la ronda de sus jugadores en la charla previa al alargue.
“El plan era disputar la mitad de la cancha y la posesión. A partir de intentar tener el control nosotros, defendernos con la pelota. Si bien no llegamos con tanta claridad, el rival no tuvo situaciones de real riesgo. Sí de control", reflexionó el entrenador del Globo post eliminación, que venía de una inmensa alegría por ganarle a Boca en octavos.
Destacó la actuación del oponente, que fue mejor en la segunda mitad y lo justificó en el tiempo extra. "Los muchachos compitieron contra un gran rival. Compitieron contra uno de los 2 mejores equipo del fútbol argentino. El otro es Independiente Rivadavia", analizó en conferencia de prensa, todavía con la amargura de no haber avanzado de fase.
El alargue fue tenso. El gol tempranero de Molina le daba un margen de 25 minutos al Globo para empatarlo y, por lo menos, forzar los penales. Pero la mala suerte, las virtudes del rival y los propios errores, condenan: "En un detalle lo terminás perdiendo y la que tuviste para empatarlo no la pudimos meter", agregó en su análisis el DT, que atraviesa su segundo ciclo al frente del conjunto de Parque Patricios.
Como consuelo, se quedó con el rendimiento de sus dirigidos, que cayeron dignamente: "Duele quedar afuera de esta manera, pero estoy orgulloso del grupo, de la nobleza y cómo se entregan los muchachos. Eso es lo que más conforme me deja”. Ahora, borrón y cuenta nueva para atravesar un largo tiempo sin competencias oficiales hasta el segundo torneo y la Copa Argentina.
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