El ya exjugador Diego González valoró los años de éxitos obtenidos en el club, aunque cuestionó decisiones de conducción durante el tramo final de su ciclo, con el último DT finalista de la Copa Libertadores como el máximo apuntado.
A más de un año de su salida y ya alejado de la actividad profesional, Diego González repasó su paso por Boca, donde conquistó cuatro títulos entre 2020 y 2023. Pero, a pesar de hacer un balance positivo de aquella etapa, también dejó fuertes cuestionamientos hacia Jorge Almirón por la manera en que condujo al plantel durante su ciclo.
Con una clara marca de diferente, el Pulpo recordó con especial afecto los ciclos de Miguel Ángel Russo, Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra, entrenadores con los que consiguió resultados importantes. “Llegué con Russo y fue maravilloso. Battaglia e Ibarra tenían una ideología bastante similar a la de Miguel también. En ese lapso parecía que Boca no jugaba contra nadie… Ganamos cuatro títulos y nos faltaron jugar finales”, expresó con orgullo de la época en la que fue parte.
En contrapartida, marcó diferencias con la llegada del técnico que condujo al equipo durante la Copa Libertadores 2023, con una opinión bastante personal sobre el ciclo. Sin profundizar inicialmente en los detalles, dejó en claro que no compartía varios aspectos de su gestión. “Después, con la llegada de Almirón, bueno… Otro pensamiento, otra ideología, otra forma de hacer jugar al equipo, otra forma de comandar lo que es un plantel… Pero bueno, nada, cada uno tiene su pensamiento”, sostuvo.
La campaña que llevó al conjunto azul y oro hasta la definición continental en el Maracaná lo encontró con un rol secundario. Esa situación no estuvo relacionada únicamente con cuestiones físicas, sino con determinaciones tomadas por el cuerpo técnico durante aquel recorrido. Este relegamiento lo afectó notablemente y dejó una reflexión sobre lo que aprendió de esos momentos y le tiró otro palito a Almirón. “Yo la verdad que para mí pasar por Boca fue increíble. Después, te vuelvo a repetir: siempre de las cosas o de los malos momentos tenés que sacar lo positivo. Ojalá que algún día, el día de mañana, me toque ser entrenador y pueda llegar a dirigir a Boca, llevarlo a una final de Libertadores y no vuelva a cometer esos errores”, expresó.
Uno de los puntos que más cuestionó estuvo relacionado con el tratamiento de futbolistas de jerarquía dentro del plantel, especialmente Edinson Cavani. “¿Y qué le vas a enseñar a Edi (Cavani)? ¿Cómo parar una pelota, cómo hacer un movimiento? Dejalo que se divierta, dejalo que juegue tranquilo. Estás a un partido… Nombro a Edi porque bueno, nada, es un fenómeno, lo sigue siendo y hasta el último día que juegue el fútbol va a ser un fenómeno, un jugador con otra idea de juego que acá nosotros en Sudamérica no la tenemos. Hay pocos casos que la tienen. Yo lo veía y no podía creer que esté compartiendo plantel con él, sinceramente. ¿Me entendés? No lo podés creer”.
En la misma línea, remarcó que cada entrenador tiene su método, aunque insistió en la importancia del liderazgo grupal y volvió a remarcar las faltas de la gestión. “Enseñame a mí… Enseñame a mí como tengo que parar una pelota. Pero bueno, te vuelvo a repetir, es su forma de entrenar, de cada cuerpo técnico. Yo puedo ser técnico, vos podés ser técnico, con tus pensamientos y seguramente algún equipo con tus pensamientos ha salido campeón. Con mi pensamiento ha salido campeón algún equipo. Entonces la verdad no la tenemos, el tema es estar bien rodeado y saber cómo comandar, cómo ser la cabeza del grupo”.
Además, rechazó la versión de que su escasa participación durante ese período se debiera exclusivamente a problemas físicos. En diálogo con Planeta Boca, recordó que integró numerosas convocatorias: “Hagan una cosa, les digo: busquen en todos los partidos y van a ver que estoy en todos los partidos estoy convocado. Todos los partidos figuro en planilla. Digo, si uno está lesionado, si uno está lastimado, no te ven ahí”.
Sobre el final, reveló que recién pudo sentirse pleno plenamente en el fútbol una vez terminada su etapa en la institución y dejó otra crítica hacia la conducción de entonces. “La verdad que yo empecé a disfrutar mucho cuando me fui de Boca. Ahí empecé a disfrutar mucho porque yo trataba de ser muy muy profesional estando ahí. Sabía que no estaba jugando y no podía… ¿Cómo te puedo decir? No podía ser un jugador rebelde, no podía ser un jugador conflictivo. Hay muchas cosas que me guardé para no armar un conflicto, hay muchas cosas que uno tiene que guardarse, ¿me entendés? Para no generar algo”.
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