La Policía de la Ciudad estrena uniformes negros, más chalecos y vehículos para fortalecer el patrullaje y garantizar el respeto de la propiedad y el orden urbano.
La Policía de la Ciudad comenzó a implementar un nuevo uniforme para todos sus efectivos, con el objetivo de reforzar la presencia territorial y mejorar la seguridad urbana. Los uniformes, de color negro, se destacan por su resistencia, flexibilidad y confort térmico, y se entregarán primero a los 15 mil agentes de la Superintendencia de Seguridad Comunal.
Durante la gestión actual, la fuerza incorporó más de 3.800 oficiales y sumó 120 patrulleros con un diseño renovado, además de 126 camionetas, 160 motos, 60 cuatriciclos, 11 minibuses para traslado de personal y 200 bicicletas para las comisarías. Se prevé que este año la Ciudad destine $2,6 billones a seguridad, incluyendo tecnología, chalecos y vehículos adicionales.
La Policía porteña incorpora chalecos antibalas, armas de baja letalidad y vehículos para reforzar el control del espacio urbano.
Como parte del equipamiento, se entregaron 7 mil chalecos antibalas con geolocalización, 600 armas de baja letalidad y se instalaron 400 Puntos Seguros para llamados directos a la Policía. La videovigilancia también se reforzó, con 16 mil cámaras operativas, y se amplió la Unidad de Despliegue de Intervenciones Rápidas, junto con la Patrulla de Control de Accesos, que ya secuestró más de 4 mil vehículos irregulares.
La fuerza incorpora agentes y vehículos para mantener orden y proteger la propiedad privada.
El objetivo oficial, según la gestión, es garantizar orden en la vía pública, recuperar espacios ocupados ilegalmente y prevenir delitos, mientras se mantiene la seguridad de los vecinos. La renovación del uniforme y el aumento de recursos buscan dar mayor visibilidad y autoridad a los agentes en la calle.
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