El director de vuelo informó una nueva obstrucción en el sistema de ventilación. Pese a costar una fortuna, el dispositivo ya tuvo varios desperfectos en el viaje.
La nave Orion, donde viajan tres astronautas estadounidenses y un canadiense de la misión Artemis II a la Luna, tuvo un nuevo problema en su sistema sanitario, más específicamente, en el inodoro, según informó el director de vuelo de la misión, Judd Frieling. Este inconveniente ocurrió pocos días después que el mismo dispositivo sufriera serias dificultades. Esa vez, los tripulantes, ayudados por el centro de control de Houston, consiguieron resolver la avería.
Al responder las preguntas de los periodistas, Frieling detalló que el actual contratiempo se debe la formación de hielo en el sistema sanitario. “Intentamos expulsar el aire del tanque para aguas residuales conectado al retrete. Tuvimos problemas por la obstrucción con hielo, según parece”, reconoció. Y luego agregó que, si bien, “técnicamente ahora mismo (el inodoro) sí funcionaría tanto para el número uno como para el número dos”, el objetivo es “mantener los tanques a la mitad” hasta que pueda identificarse “qué está pasando con la línea de ventilación”.
Esta tecnología, que ahora está bajo la lupa, no fue nada barata. El inodoro instalado en la nave Orion de la misión Artemis II costó a los contribuyentes estadounidenses un total de 23 millones de dólares. La cifra desató un amplio debate sobre el presupuesto dedicado a la exploración espacial. Según Guinness World Records, se trata del segundo inodoro más caro de la historia, sólo superado por el que utilizó el transbordador Endeavour en 1992, cuyo valor actualizado ronda los 70 millones de dólares.
La NASA destinó seis años al desarrollo de este baño de titanio, conocido oficialmente como Universal Waste Management System (UWMS). Su sofisticación responde tanto a las exigencias de higiene y seguridad en misiones de larga duración y sin gravedad como a la necesidad de evitar que los astronautas empleen bolsas plásticas para sus necesidades fisiológicas, como ocurría con los modelos anteriores. El sistema se integra en la cápsula Orion, destinada a la primera misión tripulada que orbitará la Luna en más de medio siglo, y supone un avance sobre las soluciones previas.
Respecto a por qué el inodoro de Artemis II costó US$23 millones, la NASA justificó el desembolso por la necesidad de crear un sistema capaz de funcionar en condiciones extremas y que sea apto para ambos sexos. El dispositivo utiliza un mecanismo de succión por vacío para recolectar tanto orina como desechos sólidos, evitando la dispersión de fluidos en la cabina y garantizando la seguridad sanitaria de la tripulación. El costo de este inodoro responde no solo a los materiales, como el titanio impreso en 3D, sino también a la investigación, los ensayos en microgravedad y la integración de componentes automatizados.
No es la primera vez que el sistema da que hablar durante este viaje. Durante el vuelo de Artemis II, la tripulación experimentó una avería en la manguera de orina poco después del despegue. La NASA informó que el incidente se resolvió con rapidez y no comprometió la misión, aunque obligó temporalmente a los astronautas a usar bolsas hasta que el sistema volvió a la normalidad.
En cuanto a las mejoras técnicas y la comparativa con otros sistemas espaciales, el Universal Waste Management System (UWMS) supuso un avance respecto a los baños anteriores de la Estación Espacial Internacional (EEI). De acuerdo con el portal especializado Space.com, el nuevo sistema es un 40% más ligero y ocupa un 65% menos espacio que el modelo previo, lo que permite optimizar el volumen disponible en la nave y facilita su uso con equipos voluminosos.
El funcionamiento diario es bastante específico. Cada astronauta dispone de un embudo personal conectado a una manguera flexible, mientras que los desechos sólidos quedan almacenados en bolsas selladas dentro del inodoro para su regreso a la Tierra. La orina, tras un tratamiento químico, se expulsa al espacio varias veces al día, evitando acumulaciones y riesgos de contaminación microbiana, según Space.com. Según datos recopilados por la revista de divulgación científica Popular Science y la cadena británica BBC, el baño de Artemis II forma parte de un conjunto de sistemas avanzados actualmente en órbita, que incluyen unidades en la Estación Espacial Internacional, la estación Tiangong de China, y las cápsulas Soyuz, Crew Dragon y Shenzhou.
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