Los ataques dejaron cuatro muertos y abarcaron también plantas desalinizadoras, claves para el suministro de agua a decenas de poblaciones. En respuesta a esos ataques, Irán lanzó misiles sobre una refinería israelí.
Poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronosticara una posible expansión de los bombardeos contra Irán, aviones de combate norteamericanos e iraníes dedicaron las primeras horas de este domingo a lanzar ataques sobre puntos vitales de la infraestructura iraní como son sus depósitos de petróleo y sus plantas desalinizadoras, claves para el suministro de energía y agua potable a decenas de poblaciones.
"Estados Unidos cometió un crimen flagrante y desesperado al atacar una planta desalinizadora en la isla de Qeshm. La ofensiva interrumpió el suministro de agua en 30 poblaciones", condenó el el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en el inicio de una serie de ataques a más de una semana del conflicto en Medio Oriente.
En ese sentido, aviones israelíes bombardearon depósitos de petróleo iraníes en las áreas de Kuhak y Shahran de Teherán, así como en la cercana ciudad de Karaj, según informó la agencia de noticias semioficial iraní Fars. A su vez, fuentes oficiales israelíes confirmaron a la cadena CNN el comienzo de una "nueva fase de la guerra" con los bombardeos a estas instalaciones.
Al menos cuatro civiles murieron en estos bombardeos, de acuerdo con datos brindados por el director de la empresa nacional de distribución de productos petrolíferos, Keramat Veyskarami.
En Isfahán, varias plantas manufactureras sufrieron graves daños materiales por los bombardeos aviones de combate estadounidenses e israelíes contra las ciudades de la provincia. Horas más tarde, el Ejército israelí publicó un comunicado y describió esta ofensiva como un "ataque significativo que constituye un paso más en la profundización del daño a la infraestructura militar del régimen terrorista iraní".
A pesar de que las autoridades iraníes aseguraron que estos ataques no representan una amenaza urgente al suministro de combustible, admitieron que hará falta introducir "restricciones temporales" en las zonas afectadas por el ataque de Estados Unidos e Israel.
En ese contexto, Irán efectuó ataques contra infraestructuras regionales durante las últimas horas, como por ejemplo en Bahréin, cuyas autoridades informaron de un nuevo ataque de drones iraníes contra su territorio nacional que dejaron al menos tres heridos y que tuvieron como objetivo una planta desalinizadora que sufrió daños.
La infraestructura energética de Israel también está en el punto de mira iraní: esta madrugada, la Guardia Revolucionaria anunció un ataque contra una refinería de petróleo de Bazan en la bahía de Haifa utilizando misiles balísticos de combustible sólido Kheibar Shekan.
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