Mariano Páez aseguró que su hija está arrepentida, cuestionó la posible pena de 15 años y afirmó que la familia teme que el caso sea utilizado como ejemplo en Río de Janeiro.
El padre de Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Río de Janeiro acusada de racismo, aseguró que existe un ensañamiento judicial contra su hija y expresó su preocupación por la posibilidad de que reciba una condena de hasta 15 años de prisión. Mariano Páez habló antes de la audiencia en la que la Justicia brasileña definirá si el caso avanza a juicio.
“El martes hay una audiencia para que se defiendan las partes, donde se definirá si inicia o no el juicio”, explicó en Radio Rivadavia, y calificó como excesiva la pena prevista. “Es un exceso total y desproporcionado los 15 años. Está muy arrepentida y angustiada, está deprimida con psicólogo y psiquiatra vía Zoom, es una situación muy angustiante para toda la familia”, sostuvo.
Páez aseguró que su hija quiso pedir disculpas desde el primer momento y que la estrategia legal inicial lo impidió. “En todo momento quería dar disculpas públicas y su abogado no la dejaba, ahora hubo un cambio de abogado y de estrategia”, señaló, y agregó que los gastos del proceso son afrontados por la familia. “Estoy corriendo yo con fondos propios, sin la ayuda de nadie. El consulado me habla pero me dicen que no pueden intervenir en la justicia de Brasil”.
El hombre remarcó que su principal preocupación es el estado emocional de la joven y pidió que pueda regresar al país mientras continúa el proceso. “Queremos que vuelva a Santiago del Estero, lo demás no me preocupa, lo que me preocupa es su salud mental. Ha habido mucho ensañamiento con ella en Río de Janeiro”, afirmó.
También expresó su temor de que el caso sea utilizado como ejemplo judicial. “No sé si quieren dar un ejemplo con ella, no lo puedo digerir. Ella aceptó que estuvo mal, pero no dimensionó lo que podía pasar”, dijo. Sobre el hecho que originó la denuncia, indicó que comenzó por una discusión en un bar por un cobro duplicado y que la situación se agravó tras un cruce con un empleado, aunque insistió en que la reacción posterior no justifica la gravedad de la acusación.
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