El dirigente tomó la palabra en medio de su fuerte interna peronista y con Máximo Kirchner y cuestionó la iniciativa que lanzó La Cámpora.
Aníbal Fernández arremetió nuevamente contra Máximo Kirchner, referente La Cámpora, y atizó el fuego de la interna en el peronismo al calificar como "una pelotudez" la iniciativa de mostrar carteles con la leyenda "Cristina libre".
"Cristina no puede ser candidata, pero primero quiero hacer una aclaración: a mí no me van a ver nunca como un pelotudo con un cartel que dice Cristina Libre, es un horror eso", comenzó desde la gobernación bonaerense en La Plata, hasta donde llegó para reunirse con el ministro de Gobierno Carlos Bianco.
Y agregó: "Tiene que estar libre porque es inocente y no porque alguien le ha dado de ganar a un amigo que tiene una imprenta con 'Cristina libre', conmigo esas estupideces no".
Fernández retomó su crítica al kirchnerismo duro que pide a Cristina candidata y denuncia proscripción política y lo definió como "una barrabasada".
"¿Tiene posibilidades de presentarse? No, porque esta sentencia con la que la han condenado, que no tiene pies ni cabeza, no le permite presentarse. Y si no le permiten, ¿qué quieren inventar? Es estúpido y yo no hago esas cosas. Yo esas barrabasadas no las hago", sentenció.
"¿A mí me vas a decir que yo visite a Cristina? Diez veces pedí para verla. No le cargo las tintas a ella, pero de las veces que no se ha podido ella me ha llamado y hablamos. Estaría con gusto al lado de ella", sostuvo.
Mientras tanto, el diputado nacional de Unión por la Patria, Máximo Kirchner, ingresó al Congreso un proyecto de ley con el cual busca que pase por el Congreso la aprobación de cada acuerdo que el Poder Ejecutivo realice con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La presentación se realizó al mismo tiempo en que la titular del organismo internacional, Kristalina Georgieva, anunciaba su llegada a la Argentina tras ocho años y en oportunidad de llevar adelante una agenda de trabajo con el Gobierno de Javier Milei.
El espíritu del proyecto es limitarle al Poder Ejecutivo la posibilidad de firmar nuevos acuerdos con el FMI sin ser discutidos en el Congreso nacional. En tal sentido, propone generar una ley especial para cada crédito, pero también busca ponerle topes, así como imposibilitar el uso de Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) y la ampliación de las facultades a una bicameral parlamentaria.
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