El presidente Javier Milei se alineó con Estados Unidos e Israel (fueron los únicos tres votos negativos) en rechazo a una iniciativa de Ghana que promueve reparaciones históricas.
El gobierno de Javier Milei votó en contra de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas que reconoce la esclavitud como crimen de lesa humanidad y promueve el debate sobre reparaciones. La decisión dejó a la Argentina en minoría junto a Estados Unidos e Israel, en una votación con amplio respaldo internacional.
La iniciativa, impulsada por Ghana, se trató durante el Día Internacional del Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica. El resultado fue de 123 votos a favor, 3 en contra y 52 abstenciones, lo que consolidó un consenso global sobre el reconocimiento de la esclavitud y sus consecuencias actuales.
La postura argentina se da en un contexto de compromisos internacionales en derechos humanos. La Constitución Nacional otorga jerarquía a estos tratados y el país adhirió al Programa de Acción de Durban de 2001, que define la esclavitud como crimen de lesa humanidad y una de las principales fuentes del racismo contemporáneo.
El voto negativo marca un cambio de posicionamiento respecto de ese consenso y un distanciamiento de las políticas impulsadas por organismos internacionales en materia de memoria y reparación. La decisión también se inscribe en una política exterior orientada al alineamiento con determinados aliados.
En ese escenario, la Argentina quedó dentro de un bloque minoritario a nivel global. La resolución refuerza una agenda internacional sobre desigualdad racial, mientras que la posición del Gobierno abre debate sobre el rumbo de su política exterior y su rol en el sistema de derechos humanos.
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