Las múltiples convocatorias a la unidad partidaria están a la orden del día en el movilizado Partido Justicialista bonaerense. La gran mayoría de sus dirigentes y referentes coinciden en que ése es ‘el camino’ para poder convertirse en una alternativa clara y atrayente para el electorado en 2019. Sin embargo, esas manifestaciones parecen fluir solamente en la superficie de un río que, aún hoy, sigue bastante revuelto.
La Legislatura provincial fue esta semana caja de resonancia de esas desavenencias. El kirchnerismo volvió a pegar el grito en el cielo por el comportamiento del bloque de legisladores del PJ Unidad y Renovación, que responde a los intendentes que conducen el partido, y más de uno calificó de ‘hipócrita’ ese manejo.
Así, el consenso alcanzado entre ultras k y renovadores en San Antonio de Areco, hace apenas 10 días para avanzar en el frente parlamentario con proyectos comunes, se evaporó rápidamente a pesar del tibio calor del otoño.
En la sesión ordinaria del jueves pasado, el oficialismo logró en Diputados, y con el apoyo de los peronistas de Unidad y Renovación y del massismo, aprobar sobre tablas las prórrogas de la Emergencia Administrativa y en materia de Infraestructura, reclamadas por el gobierno de María Eugenia Vidal para ‘paliar la delicada situación que vive la Provincia y profundizar el cambio’. A pesar de ello, ambos proyectos, como el intento de avanzar con la reforma judicial, no corrieron con la misma suerte en la cámara alta, que fueron girados a las respectivas comisiones.
En ese devenir, las posiciones parecen difíciles de reconciliar. Para el kirchnerismo el límite es ‘votar con Cambiemos’ y, en ese sentido, le siguen reprochando a sus pares haberle facilitado al oficialismo el tratamiento de, por ejemplo, la reforma previsional para los empleados del Banco Provincia, además de las iniciativas mencionadas.
Los integrantes de la bancada de Unidad y Renovación, como los jefes comunales que adhieren al ala renovadora del partido, advierten que ellos forman parte de 'una oposición responsable’ y que no rechazarán las iniciativas de Vidal por el solo hecho de provenir del gobierno. En ese sentido, los alcaldes insisten que son ellos los que día a día ‘ponen la cara’ ante los vecinos y que necesitan articular políticas públicas con la Provincia para concretar obras que den respuesta a las crecientes necesidades de los habitantes de sus distritos.
Cerca de la medianoche del martes, los bloques de diputados y senadores de Unidad Ciudadana-Frente para la Victoria (UC-FpV) enviaron por correo electrónico una carta a las máximas autoridades del PJ provincial para solicitarles su ‘intervención’ para coordinar y unificar criterios y acciones de los distintos bloques identificados con las banderas del peronismo, para poder frenar ‘el tratamiento exprés’ que quiso darle el gobierno a ‘asuntos trascendentes para la vida de las y los bonaerenses’.
La respuesta nunca llegó, pero el comportamiento de la bancada de diputados del PJ Unidad y Renovación terminó por darles un indicio de las diferencias que mantienen.
‘Hay cierto grado de hipocresía en todo este manejo’, opinó una encumbrada legisladora, para la cual la posibilidad de avanzar en coordinar un interbloque parlamentario tiene como ‘límite’ el apoyo a las iniciativas del gobierno.
Otros entienden que estas discrepancias forman parte de ‘un proceso natural’ en el PJ, mientras se reorganiza para recuperar el poder. ‘Es parte de nuestra lógica después de las derrotas que sufrimos’, se escuchó en los corrillos de la cámara alta, donde dicen no saber si llegarán unidos al 2019, pero que sí con ‘una única expresión del peronismo’.
‘Puede haber intendentes que den la orden de acompañar los proyectos de Vidal, pero no vemos que vayan a continuar colaborando al constatar las graves consecuencias generadas por las decisiones de este Ejecutivo’, explicaron con un tono más conciliador desde uno de los despachos k.
En la misiva, que lleva las firmas de las presidentas de la bancada de diputados de UC-FpV-PJ y de senadores de UC-FpV, Florencia Saintout y María Teresa García, respectivamente, también le reclaman a Gustavo Menéndez y Fernando Gray, una ‘reunión urgente’ del Consejo partidario que presiden para ‘establecer una agenda común que nos permita trabajar de manera coordinada en beneficio de todos los habitantes de la Provincia’.
‘Es importante que se pueda generar un espacio de diálogo y coordinar acciones entre los distintos bloques con bases peronistas, pero para ello tenemos que sentarnos a charlar’, desafió Saintout.
En la cámara baja conviven disímiles bancadas de raigambre peronista como Unidad Ciudadana-FpV, con 22 escaños, PJ-Unidad y Renovación (8), Peronismo Kirchnerista (2), Convicción Peronista (2) y Frente Renovador (13). Un posible acuerdo entre ellas pondría en apuros a Cambiemos, que con sus 44 bancas necesita de aliados para superar el ansiado 50%.
En el Senado, las fuerzas no se podrían equiparar ya que el oficialismo ostenta el 63% de las bancas (29), Unidad Ciudadana 24% (11), PJ-Unidad y Renovación 8,7% (4), el massismo el restante 4,3% de los escaños (1).
El peronismo logró forzar que los polémicos proyectos del oficialismo pasen a comisión. ‘Celebramos que temas urgentes para la provincia sean analizadas en comisión más allá de los puntos de vista distintos que tengamos’, dijo la presidenta del bloque de senadores de UC-FpV, María Teresa García.
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