Si bien la economía demora en dar buenas noticias, en el equipo económico son muy optimistas. Garantizan que la inflación está bajando y que esa tendencia va a seguir, y destacan el crecimiento sostenido.

A priori, se estimaba que los mayores problemas para un gobierno en minoría como el de Cambiemos vendrían desde la política. La economía, en cambio, tendría un camino tal vez menos sinuoso, a partir del expertiz de los elegidos para llevar adelante esa gestión. Pero está visto que la realidad puede darse de bruces contra las presunciones, aunque en verdad las razones haya que buscarlas en un estado de situación encontrado que resultó mucho más complicado que lo que se esperaba. La famosa “herencia recibida”.

Y si de sorpresas hablamos, habrá que citar los fuertes chisporroteos que los últimos días se dieron entre el gobierno y los industriales. En ese marco, desde Hacienda tratan de poner paños fríos, al hablar de “una relación muy sana” entre ambas partes, aunque insisten en destacar que lo que el gobierno espera es “que ellos inviertan y que apuesten por el país”. Pero para no ahondar las diferencias que trataron de aclarar el lunes en la Casa de Gobierno, aclaran que esa inversión se está dando, y la explican al comparar los números del año pasado: la inversión creció dos dígitos, arriba de 10%. ¿Y qué se espera para este año? Que crezca posiblemente más rápido que el año pasado, con lo cual se le busca quitar dramatismo al intercambio verbal de los últimos días.

¿La inflación es el mayor problema que tiene hoy la economía? “Es uno de los problemas... No es el único, hay otros, pero claramente es una de las prioridades”, reconoce Luciano Cohan, subsecretario de Programación Macroeconómica, que acaba de cumplir un año en ese cargo. Proveniente de Elypsis, la consultora de Eduardo Levy Yeyati, de la que era director, Cohan es uno de los hombres que dejó la actividad privada para sumarse al equipo de Nicolás Dujovne, y es optimista de cara al futuro al hablar nada menos que de inflación.

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La pregunta recurrente es por qué el 25% de inflación registrado el año pasado debe ser interpretado como una baja, si recuerda bastante a la registrada en los años kirchneristas. Pasa que se trata de “una inflación distinta”, explica el funcionario, pues “a diferencia de lo que sucedía antes, hoy nosotros estamos haciéndonos cargo por ejemplo de la suba de tarifas”. En ese sentido advierte que de los 25 puntos de inflación de 2017, ocho tuvieron que ver con la suba de tarifas.

Al respecto Cohan cita números que pueden resultar elocuentes: entre 2001 y 2015 los precios se multiplicaron 15 veces; esto es, de 100 a 1.500. En ese período, las tarifas pasaron de 100 a 130, apenas un 30% en 14 años. “Es decir, se congelaban las tarifas, tenías una parte enorme de esos precios de la economía que no subían, y aun así la inflación era del 25% -destaca el funcionario-. Y lo mismo pasaba con el dólar, que sistemáticamente estaba por debajo de la inflación”.

Este sinceramiento de la economía del que habla Cohan remite entonces buena parte del índice inflacionario al reacomodamiento de las tarifas. Con todo, el funcionario reconoce que obviamente el bolsillo de la gente siente los aumentos: no le importa si es por tarifas o por otras cosas.

“Pero la buena noticia es que el proceso de suba de tarifas está muy próximo a terminarse”, destaca, para asegurar luego que este año ese proceso estará casi completo, “con lo cual en el momento en que ya no haga falta subir más tarifas, la inflación va a caer como un piano”.

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En ese marco, el subsecretario insiste en admitir que “para la gente es algo difícil, que lo siente en su bolsillo, y es una realidad que no negamos ni escondemos, pero mirando hacia adelante somos muy optimistas respecto a que este es un proceso transitorio y que se está haciendo muchísimo esfuerzo desde el gobierno para que la inflación baje”.

“Lo peor ya pasó”, proclamó hace dos semanas el presidente Mauricio Macri en el Congreso, aunque hay quienes aseguran que en realidad lo peor está pasando ahora. Cohan detalla que en materia de tarifas lo más fuerte “ya fue”. En abril subirá el gas, y después queda un aumento en el transporte, cuya fecha será resuelta tras las audiencias públicas. Así y todo, la meta del 15% de inflación para este año resulta a todas luces exigua. “Es una meta difícil pero realista”, afirma el funcionario, que sugiere tener en cuenta lo que está esperando el mercado para la inflación futura. El consenso de los especialistas apunta a que la inflación baje este año 5 puntos, 5 más el año que viene y otros 5 puntos en 2020, detalla Cohan, que advierte en consecuencia que “el mercado está esperando que en los próximos 2 años la inflación baje 15 puntos”. Si eso sucede, “estamos hablando de inflación de un dígito, que es hacia donde vamos”, concluye.

Lo que también se movió hacia arriba en los últimos meses fue el dólar, que desde diciembre subió por sobre el 15%. En diálogo con DIARIO POPULAR, Cohan sugiere que quizá en un par de meses la divisa norteamericana vuelva a bajar: “Básicamente los argentinos nos estamos acostumbrando a esta novedad que es la de un tipo de cambio flexible”, señala, para recordar luego que el año pasado eso sucedió varias veces. En ese sentido destaca como “novedad” el dato de un dólar “flexible”, que no se dio nunca en la Argentina.

Pero volvamos a la meta de inflación del 15%. Para Cohan, es un número que sirve, “una meta operativa”. Al respecto señala como dato nuevo y positivo que las paritarias se están haciendo hoy mirando la inflación para adelante. Para el gobierno resulta “una novedad total en nuestro país” que se estén discutiendo los aumentos salariales en torno del 15%, al considerar que si los argentinos en sus negociaciones miden la inflación futura en lugar de la pasada, eso terminará teniendo impacto en la inflación, contribuyendo a la baja.

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Cohan relativiza que se haya dejado de lado la cláusula gatillo, pues hay negociaciones que la siguen manteniendo. Justifica que el año pasado se hubiera utilizado, pues fue una negociación “muy especial, ya que veníamos de un 2016 con una inflación muy alta, con lo cual el gatillo fue una forma de encuadrar las discusiones”. En efecto, se venía de una inflación de casi el 40%, con lo cual “el gatillo sirvió transitoriamente, sino las paritarias hubieran cerrado en números muchísimo más altos y hubiesen alimentado el propio proceso inflacionario”.

¿Por qué no usar ese sistema este año entonces? Porque ya la inflación está transitando una velocidad más estable, explica Cohan, “con lo cual operativamente ya no hace falta como el año anterior”.

De todos modos aclara que “hay de todo” en las negociaciones paritarias que se están dando: algunas con gatillo, otras sin ese recurso.

En este contexto complicado, la sequía que afecta al campo es una mala noticia que complica. En términos de volumen de producción, puede redundar en medio punto del PBI. Aunque en términos de impacto en el balance comercial de las exportaciones, afectará menos, porque subieron los precios, además del aumento del dólar. Eso compensará en gran medida el impacto de la sequía, aunque obviamente el productor que perdió su cosecha no entienda razones.

Así las cosas, el gobierno relativiza que la sequía afecte el crecimiento de la economía, que viene dándose de manera sostenida desde hace ya siete trimestres. “La sequía es, si se quiere, un pozo en ese camino, y algo de crecimiento nos va a sacar, pero no creemos que quiebre la dinámica que se está dando”, puntualiza Cohan, quien precisa que si uno espera para el año que viene que la cosa se normalice, que el clima vuelva a una situación normal, “es un crecimiento que se va a recuperar”.

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Consultado sobre el déficit comercial, el subsecretario de Programación Macroeconómica reconoce que “hay que estar atentos”, pero niega que haya preocupación, porque la argentina es “una economía que necesita abrirse al mundo y necesita importar”, aclarando que excluyendo la industria automotriz, el 90% de las exportaciones argentinas son insumos de la producción, bienes de capital, con lo cual para crecer y exportar, Argentina necesita importar.

“No me imagino hacia adelante un contexto en el que caigan las importaciones -aclara Cohan-; lo que sí esperamos que pase es que suban las exportaciones”. En rigor, Argentina necesita que eso suceda. Y según el funcionario, eso está pasando. ¿En qué rubros? Carnes, pesca; este año las exportaciones de lácteos van a subir, la industria del acero y aluminio dio buenos números; se espera que las exportaciones de la industria automotriz crezcan entre 20 y 40%; también crecen minería y litio, entre otros rubros.

Mauricio Macri habló de “crecimiento invisible” y le llovieron críticas. Sin intención de traducir al Presidente, Cohan sugiere hablar de un crecimiento silencioso. “Hay muchos sectores que quizá no son tapa de los diarios, pero cuando uno mira de cerca y pone foco en lo que está pasando en la micro, están con dinámicas muy sólidas, y todo eso se va a ir viendo cada vez más claro. Va a dejar de ser silencioso y va a hacer cada vez más ruido”.

En ese contexto sugiere esperar crecimientos ya no a tasas chinas, sino del 3%, pero sostenidos. Si eso se da de 3 a 5 años, al mirar para atrás se habrán acumulado entre 15 y 20 puntos, y eso significa infraestructura. El gobierno apunta así, sostiene Cohan, a un proceso acumulativo como camino al desarrollo. “Que es mucho más aburrido, no tiene grandes noticias, pero es acumulativo”, remarca como estrategia del cambio.

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