Decidido a cerrar los frentes internos y a intentar disimular una mala gestión económica con logros institucionales y con la construcción de ‘bases para empezar a crecer para siempre’, Mauricio Macri inició con su discurso la campaña electoral en busca de su reelección pero también la que procurará la supervivencia de Cambiemos como una alianza parlamentaria que, en los hechos, aspira a seguir gobernando los distritos más importantes del país.
Desde el martes pasado Macri había estando ensayando el encendido discurso que el 1º de marzo pronunció ante la asamblea legislativa. Fue el más largo y confrontativo de su gestión: ni siquiera el de 2016, en el que hizo un repaso de la ‘pesada herencia’ kirchnerista, tuvo el mismo tono. Hubo una clara intención de embestir contra el ‘pasado’ y con un tono emotivo que reemplazó a cifras y datos de gestión, intentó explicar que el país ‘está mejor parado que en 2015’ para intentar desarrollarse y dejar atrás el déficit energético, el agujero fiscal y la falta de competitividad que, según la mirada macrista, son las principales trabas para el crecimiento y la sutentabilidad de la Argentina.
Funcionarios de Jefatura de Gabinete, como el filósofo Alejandro Rozitchner o el responsable de Comunicación Estratégica, Hernán Iglesias Illa, junto a la fonoaudióloga Micaela Méndez, asesoraron al jefe de estado para su alocución. Lo gestual resultó preponderante -con palabras altisonantes y vítores- y las frases destacadas para levantar a la bancada y seguidores oficialistas, como cuando citó el decreto de extinción de dominio que busca recuperar lo robado de delitos como narcotráfico y corrupción, en un claro dardo hacia el kirchnerismo.
Los gritos, los abucheos de la oposición, la intrusa Joanna Picetti -electa por la lista de Cambiemos porteña en 2017 y que un viejo conocedor PRO la bautizó como ‘una chica brava que no se va a quedar quieta’ tras ser desestimada para asumir el 10 de diciembre de aquel año- le dieron una épica al oficialismo necesaria para los tiempos de proselitismo.
Justamente para hacer frente a los desafíos de la campaña, el subsecretario Iglesias Illa prepara un ‘manual’ proselitista que acumulará las ‘buenas noticias’ que el gobierno quiere recalcar o recordar y servirán como plataforma para los candidatos de Cambiemos. Se trata de un balance de gestión de los primeros 3 años de administración macrista que sería una secuela del ‘estado del Estado’ -esquela publicada en 2016 sobre la maldita herencia de la ‘Década Ganada’- y estará organizado sobre 5 ejes: económico, social, institucional, infraestructura y energía e interacción con el mundo.
Frente a datos del Indec que muestran una economía en pleno declive desde mediados del año pasado, y no expondrán una mejora sustancial en plena campaña, el gobierno intentará surfear los datos que hacen al bienestar del bolsillo. El jefe de campaña Marcos Peña, y otros históricos dirigentes PRO valoran la ‘potencia’ de la identidad de Cambiemos que asimilan a valores ‘que no han sido traicionados’ en lo que va de la administración. Por ende, se viene un discurso agrietado que busque confrontar con dirigentes del peronismo cuestionados por la corrupción.
De hecho, Cristina Kirchner deberá afrontar las recorridas proselistas con procesos avanzados en los tribunales: esta semana el juez federal Julián Ercolini elevó a juicio oral la causa Hotesur que tiene como acusados por lavado de dinero a la ex mandataria y sus hijos.
Los sinsabores de la economía impedirán mostrar en plena campaña electoral dos de los principales objetivos de gobierno: lograr reducir la inflación y la pobreza. No por nada se decidió otorgar el aumento del 46% aumento de la AUH y el adelantamiento del cálculo del salario mínimo, vital y móvil para marzo, que lo lleva a los $12.500 previstos originalmente para julio próximo.
Estas medidas responden a una verdad inequívoca: el aumento sustancial de la pobreza que el Indec informará el 27 de marzo próximo. El presidente en su discurso lo anticipó: ‘Volveremos a los valores de antes’ y quizás se ubiquen cerca del 32,3% que informara el organismo a mediados de 2016 tras el apagón estadístico.
El ajuste del salario mínimo fue decidido por el ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica, luego de los pedidos que le realizaran dirigentes de la CGT. Según se pudo averiguar, el funcionario tiene contacto directo en sus oficinas del Palacio de Hacienda con jefes del sindicalismo, como el ex triunviro Juan Carlos Schmid -que, no obstante, ha lanzado una cruzada antitarifas y también reclama la convocatoria a un paro general- u Omar Maturano, titular de La Fraternidad.
El aumento de la AUH será solventado con la salvaguarda del acuerdo con el FMI, que se desechó aplicar en diciembre pasado porque se preveía el aumento de los índices de pobreza e indigencia a causa del frenazo del segundo semestre de 2018. Con el ajuste, los beneficiarios finalmente ‘van a estar cobrando 2.650 pesos’. Esta cláusula se acordó con el organismo para ‘la protección de los más vulnerables’ si empeoran las condiciones sociales: prevé una inyección de un monto correspondiente al 0,2% del PBI en los años siguientes en los que rija el entendimiento, para aplicar en programas de asistencia de alta calidad.
Con todo, una histórica espada legislativa del PRO se mostró apesadumbrada, antes del discurso presidencial, por los datos económicos: ‘Se han perdido casi 200 mil puestos de trabajo’ en los últimos meses y el freno en el consumo visibiliza la crisis de muchas empresas. ‘Los trabajadores perdieron el año pasado un 15% de poder adquisitivo de los salarios’, se sinceró. Con todo, dijo estar esperanzado que se recupere ‘algo de poder adquisitivo’ con las paritarias en los próximos meses si finalmente se desacelera la inflación.
La Afip informó el viernes que la recaudación fue de $331mil millones y creció un 40%, lo que implica una caída del 7% en términos reales (comparando la inflación interanual, que sigue siendo muy alta). Es el cuarto mes de caída consecutiva en términos reales de esa magnitud.
En la cámara alta se buscará aprobar este mes el proyecto de financiamiento político para luego girarlo a Diputados y convertirlo en ley: como publicó este diario el dictamen podría ser rediscutido en el Senado y levantarse la prohibición de los aportes sindicales. Si prospera la enmienda pedida por el justicialismo, constituiría un guiño inequívoco a la virtual candidatura presidencial de Roberto Lavagna, mirada con simpatía por Casa Rosada porque continuaría dividiendo al peronismo. Aportes de gremios como el SOEME, con una polémica intervención hoy administrada por emisarios de Sica, serían del agrado para los futuros candidatos.
Para evitar que el proyecto ‘sea rebotado’ en la cámara baja, la diputada PRO Silvia Lospenatto dijo haber acordado el contenido del mismo con la diputada massista Graciela Camaño, según lo informó en la primera cumbre de los interbloques de Cambiemos celebrada en el despacho de Marcos Peña.
Incluida en la breve agenda legislativa anunciada por Macri ante la asamblea legislativa, no parece viable este año el debate de la reforma del Código Penal enviada por el Ejecutivo. Tal como confió una fuente parlamentaria, el texto, desarrollado por una comisión de notables a cargo del camarista Mariano Borinsky e impulsado por el ministro de Justicia, Germán Garavano, moderniza el Código pero incluye un artículo polémico sobre el aborto. ‘Con el desgaste que ocasionó el año pasado este tema, no va a volver a tratarse en un año de elecciones’, expresó al tiempo que se mostró favorable a que el proyecto ‘tenga una discusión lenta’ en ámbito de comisiones para que oportunamente pueda ser tratado en el recinto.
Sí parece haber decidido la Casa Rosada sepultar las aspiraciones de la UCR de participar de las primarias presidenciales. La virtual candidatura de Martín Lousteau en las PASO de agosto parece haber quedado atrás. ‘Su postulación debilitaría el poder del presidente’, analizó el histórico legislador PRO consultado.
Al respecto, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, declaró que ‘por lo que vemos en los medios de comunicación y por lo que hablamos con algunos dirigentes que hay posiciones encontradas en el radicalismo. Si hubiera una posición unificada por supuesto tiene que ser debatida en la mesa (nacional) de Cambiemos. Hoy es algo que no existe’.
El mayor frente interno del oficialismo está en Córdoba, paradójicamente, el distrito que le dio a Macri el triunfo en el balotaje de 2015. La mentada interna del 17 de marzo entre los radicales Ramón Mestre y Mario Negri para dirimir la candidatura a gobernador ingresó en las últimas horas en una nebulosa: el jefe del interbloque de Cambiemos en Diputados las puso en duda al asegurar que ‘no se pueden organizar elecciones a lo (Nicolás) Maduro’.
Casualmente Venezuela también será tema de campaña, como bien lo anticipó Macri en su discurso confrontativo con el kirchnerismo. Y, para que no quedaran dudas, unas horas más tarde recibió en Olivos al denominado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, quien sorpresivamente arribó acompañado por el canciller Jorge Faurie. El mentado ‘íbamos camino a ser Venezuela’ para no haber quedado en el pasado.
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