Se trata del diputado Oscar Zago, que cuestionó la continuidad del jefe de Gabinete en medio de las últimas denuncias. Apuntó hacia las internas en la cúpula del gobierno que, según su análisis, condicionan decisiones.
El diputado nacional Oscar Zago reclamó este sábado la renuncia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y sostuvo que su continuidad en el cargo perjudica la gestión del presidente Javier Milei. El exjefe del bloque oficialista planteó que el apartamiento del funcionario es necesario para garantizar la estabilidad del gobierno.
Durante una entrevista radial, Zago afirmó que la salida de Adorni debería concretarse “por el bien del Presidente, por el bien del Gobierno y de todos los argentinos”, en un contexto atravesado por cuestionamientos vinculados a vuelos privados y presuntas irregularidades patrimoniales del exvocero.
El exaliado de Milei fue crítico del perfil del jefe de Gabinete y apuntó a una contradicción entre su discurso público y las denuncias en su contra. Sostuvo que la combinación de “destrato, soberbia y pedantería” resulta incompatible con un funcionario que se presenta como crítico de la corrupción.
Zago advirtió que sostener en el cargo a un funcionario cuestionado afecta la conducción política, sobre todo por tratarse de un puesto clave en la estructura del Poder Ejecutivo y en la línea de sucesión presidencial.
En ese marco, sugirió que la permanencia de Adorni no responde sólo a una decisión del jefe de Estado, sino a presiones internas dentro del oficialismo. Según indicó, si la decisión dependiera únicamente del Presidente, el funcionario ya habría sido desplazado.
El diputado también vinculó esa situación con el rol de Karina Milei, a quien señaló como sostén político del jefe de Gabinete dentro de la estructura de la Casa Rosada.
En su análisis, Zago consideró que las tensiones internas del espacio libertario afectan la gestión y debilitan la credibilidad del Gobierno, en un contexto que requiere cohesión política y claridad en la toma de decisiones.
Finalmente, advirtió que las disputas partidarias no pueden interferir con la administración del Estado y sostuvo que los conflictos internos, especialmente cuando están vinculados a sospechas de corrupción, terminan impactando en el funcionamiento del país.
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