El método permite identificar el material genético del virus en pocas horas y es clave para aislar contagios y activar alertas sanitarias.
La prueba RT-PCR se consolidó como una de las herramientas más precisas para diagnosticar hantavirus, una enfermedad viral transmitida por roedores silvestres que puede provocar cuadros respiratorios graves.
El estudio detecta el material genético del virus a partir de muestras de sangre o coágulos y permite confirmar infecciones en pocas horas, algo fundamental para aislar pacientes y activar protocolos sanitarios. El método volvió a quedar en el centro de la escena tras el brote registrado en el crucero MV Hondius, donde fue utilizado para confirmar casos sospechosos.
El análisis funciona de manera similar a las pruebas utilizadas durante la pandemia de Covid-19, ya que ambos son virus ARN, sin embargo, en el caso del hantavirus no se emplean hisopados nasofaríngeos, sino muestras sanguíneas. La técnica RT-PCR incorpora una etapa adicional: primero convierte el ARN viral en ADN mediante una enzima llamada transcriptasa inversa y luego amplifica ese material genético para detectar la presencia del virus con alta sensibilidad.
Una vez realizada esa conversión, los especialistas utilizan ADN-polimerasa, una enzima que multiplica millones de veces el ADN generado para facilitar su identificación en laboratorio. Ese procedimiento permite determinar si existe una secuencia genética compatible con hantavirus incluso en etapas tempranas de la infección. La rapidez del diagnóstico es considerada clave por epidemiólogos y microbiólogos, especialmente en contextos donde puede existir exposición masiva o circulación comunitaria.
Además de la RT-PCR, existen otras técnicas para confirmar la enfermedad. Entre las más utilizadas aparecen las pruebas serológicas por método ELISA, que detectan anticuerpos IgM e IgG generados por el organismo frente a la infección. Los anticuerpos IgM suelen aparecer entre el primer y tercer día desde el inicio de los síntomas y permanecen detectables durante aproximadamente un mes. Los IgG, en cambio, aparecen más tarde y pueden permanecer durante períodos prolongados, incluso después de la recuperación clínica.
La prueba RT-PCR suele indicarse ante síntomas compatibles como fiebre alta, dolores musculares intensos, cefalea, tos seca y dificultad respiratoria, especialmente si hubo exposición reciente a ambientes rurales o presencia de roedores. El período de incubación puede variar entre una y ocho semanas. Los especialistas remarcan que un diagnóstico temprano no solo mejora las posibilidades de tratamiento y reduce complicaciones, sino que también permite rastrear contactos estrechos y notificar rápidamente los casos a los sistemas de vigilancia epidemiológica nacionales e internacionales.
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