Así surge de los últimos datos publicados por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Durante marzo se destruyeron 10.728 empleos asalariados registrados. Y también hubo una caída en el trabajo independiente.
Después de un breve paréntesis de estabilidad, el mercado de trabajo formal volvió a mostrar signos de retroceso en marzo, profundizando una tendencia negativa que ya acumula más de 300.000 puestos de empleo perdidos desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
De acuerdo con los datos más recientes del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), marzo cerró con la destrucción de 10.728 empleos asalariados registrados, lo que implica una contracción mensual del 0,11%. A esta cifra se sumó la pérdida de 17.685 trabajadores independientes -categoría que engloba a monotributistas, monotributistas sociales y autónomos-, lo que evidencia un desplome que afecta de manera transversal tanto al sector público como al privado.
La persistencia de estos números confirma que el empleo formal aún no logra encontrar un piso firme.
La crisis no sólo se refleja en la pérdida de empleos, sino también en el cierre sostenido de empresas. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el sistema registró la desaparición de 26.448 firmas, lo que representa una caída del 5,2% en el total de empleadores contabilizados por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
En los últimos 12 meses cerraron 14.203 empresas, un derrumbe interanual del 2,8%.
Pese a que el tercer mes del año suele marcar el reinicio de las actividades luego de las vacaciones, el empleo asalariado registrado mostró una variación de signo negativo del 0,1% en comparación con el mes anterior, detallando el reporte gubernamental que "todos los segmentos que integran esta categoría mostraron una reducción de empleo en ese período: tanto el empleo asalariado privado como el público retrocedieron un 0,1% mientras que el trabajo en casas particulares se redujo un 0,2%”.
Por su parte, el trabajo independiente registró una caída intermensual del 0,6% también en todas sus variantes, desagregándose en bajas en el monotributo social con un -2,1%, autónomos con un -1,3% y el monotributo con un -0,3%.
En comparación con el mismo período del año anterior, el empleo asalariado se redujo 1,2%, lo que equivale a 116.500 trabajadores menos, registrándose mermas en el sector asalariado privado del -1,5% con 96.600 personas menos, y en el sector público del -0,5% con 18.200 trabajadores menos, al tiempo que el trabajo en casas particulares registró una caída más moderada del -0,4% con 1.700 personas menos.
Por su parte, el trabajo independiente en su conjunto experimentó una expansión interanual del 2,7%, sumando 75.600 personas, existiendo al interior de este grupo dinámicas diferenciadas dado que la cantidad de aportantes al monotributo aumentó un 3,3% con 70.000 personas más y la cantidad de monotributistas sociales subió un 3% con 7.000 personas más, mientras que por el contrario la cantidad de trabajadores autónomos cayó un 0,5% con 1.900 personas menos.