El inicio de otra semana caliente en los mercados es aguardado con singular expectativa por la inminencia de un vencimiento de las Lebac. Hay temor porque pueda seguir escalando.

La crisis cambiaria inicia este lunes su cuarta semana, y a diferencia de las anteriores, las expectativas están muy lejos del optimismo mostrado en las anteriores. Recapitulemos.

El dólar comenzó a descontrolarse la última semana de abril, a caballo de una conjunción de factores. El principal: el alza de las tasas en Estados Unidos, que tocaron el 3% provocando que los capitales volátiles acudieran hacia ese país, causando un tembladeral en los mercados mundiales.

También contribuyó la entrada en vigencia del impuesto a la renta financiera. La consecuencia fue que los fondos extranjeros salieran de Lebac y se pasaran al dólar. El tercer factor era político: la crisis generada por el alza de tarifas.

Nuestros vecinos devaluaron, pero el Banco Central argentino, consciente de las consecuencias inflacionarias que una medida en ese sentido tendría sobre la inflación de mayo -que el gobierno venía prometiendo que sería baja-, se enfrascó en una intensa lucha para mantener fija la divisa. La movida salió cara se gastaron esa semana $4.342 millones: un 7,6% de las reservas, que cayeron por debajo de los 57 mil millones de dólares.

Llegó el fin de semana largo salvador, con la expectativa de que al reanudarse la actividad volviera la calma a los mercados, mas no fue así. El dólar siguió acumulando récords, ya por encima de los 23 pesos, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tuvo que salir a dar la cara junto a su par de Finanzas, Luis Caputo. El viernes 4 de mayo anunciaron la decisión de reducir el déficit de las cuentas públicas del 3,2 al 2,7% y una baja de 30 mil millones de pesos en el presupuesto de obras públicas.

El Banco Central, por su parte, elevó la tasa a 40% con el objetivo de tentar a los inversores a no volcarse al dólar. Esa batería de medidas logró poner cierta calma y el dólar cerró esa semana a $22,28 para la venta.

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La tercera semana de vaivenes arrancó con un dólar en baja que ese mismo lunes retomó la tendencia alcista. Al día siguiente, la crisis -palabra que en el gobierno rechazan- obligó finalmente a que fuera el mismísimo presidente el que saliera a expresarse. En una suerte de cadena nacional que no fue tal, anunció la decisión de volver a pedirle plata al Fondo Monetario Internacional.

Mauricio Macri se justificó en el cambio de condiciones internacionales, y poco después, en una conferencia de prensa en la que no se dijo mucho, Dujovne trató de aventar fantasmas asegurando que este es un FMI “muy distinto al que conocimos hace 20 años”, y recordó que el organismo “ya ha manifestado su apoyo al programa gradual de corrección de desequilibrio que lleva adelante la Argentina”.

Un día después, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, reafirmó el rumbo económico y el modelo gradualista, en otra conferencia de prensa en la que diferenció la situación actual de “otras crisis”. El dólar ya estaba instalado por arriba de los 23 pesos, y tras un día de tregua volvió a perder el freno, cerrando la semana en 23,73.

Así llegamos a esta cuarta semana en la que los antecedentes reseñados no auguran una situación más sosegada. Más bien lo contrario. En la medida que no aparezcan datos que brinden calma, que el acuerdo con el Fondo no avance y con la convicción de que una de las requisitorias que reclamará ese organismo será un dólar alto, la pregunta que hoy todos se hacen es cuál será su techo, que claramente no ha sido alcanzado.

Esto se da en vísperas de un día clave: este martes vencen 673 millones de pesos en Lebac, una cifra que al cierre de esta edición es equivalente a 28.000 millones de dólares. De esa cifra, alrededor del 36% está en manos de bancos e inversores institucionales como la ANSeS, por lo que se descuenta que ese porcentaje será renovado. De la parte restante, la mayoría son inversores extranjeros, que fueron los que iniciaron la corrida con la venta masiva de Lebac. Ahí volvemos a lo que mencionamos al principio sobre la puesta en marcha del impuesto a la renta financiera para inversores extranjeros.

Está claro que buena parte de lo que no se renueve este martes irá al dólar, lo que alentará el alza de la divisa.

Un mal presagio en este inicio de semana lleno de rumores y expectativas nada optimistas, en la que se esperan nuevos anuncios que, según confiaron fuentes bien informadas, no pasarán por cambios de nombres. En todo caso, según trascendió este fin de semana, podrían ser modificaciones de fondo. Se habla de un eventual desdoblamiento del dólar. Se verá.

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