Casi sostenido con las reglas del Gran Bonete -nadie asume la propuesta-, la apertura a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) tendrá tratamiento este año en una asamblea extraordinaria que será convocada a mediados de mes. El tema fue siempre un tabú en el fútbol y tanto en el ámbito de Superliga como en el de AFA, ningún dirigente asume haber sostenido conversaciones, serias o informales, para abrir el juego.
A decir verdad, los únicos que hablaron al respecto fueron sus promotores. Desde el presidente de la Nación, Mauricio Macri, a los funcinarios Fernando De Andreis, Fernado Marín o Carlos Mac Allister, quienes tuvieron en AFA un interlocutor que esgrimió los mismos argumentos: Daniel Angelici. El Tano siempre aclaró que Boca no se convertiría en una SAD, pero sostuvo que todos los clubes deben contar con la posibilidad de apelar a capitales privados en caso de necesitarlos.
Si en la actualidad están vedadas, fue justamente porque el espacio que hoy gobierna con Claudio Tapia al frente de la asociación se opuso al modelo de estatuto que Conmebol envió para que el comité normalizador sometiera a votación en asamblea. Era una sutileza que, de haber quedado, le daba a capitales privados la posibilidad de manejar un club y, por ende, su equipo de fútbol.
La cuestión no es una novedad para ninguno de los dirigentes, que ya están encolumnados detrás de una postura. Sin embargo, no la definirán ellos, sino los asambleístas que este año serán 43. El interés del gobierno por instalarlas no es oculto y algunos funcionarios han sostenido reuniones con empresarios que manifestaron sus deseos de invertir en el fútbol argentino.
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Más allá de las experiencias de Quilmes, Racing, Belgrano y otros clubes que así lo hicieron en el breve periodo que se los permitió, existen otras entidades que se manejan subrepticiamente del mismo modo: desde Riestra en Primera B, a Arsenal en la B Nacional o Defensa y Justicia en Superliga, sólo por citar un caso de cada una de esas categorías.
El debate que comenzó hace muchos años y en los últimos dos constituyó una negociación permanente entre el Gobierno y el fútbol, está en la recta final. Antes de que termine el año, se confirmará el modelo vigente, o cambiará para siempre.
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