La suba y volatilidad de los precios internacionales, en un contexto de conflicto en Medio Oriente, llevó al Ejecutivo a dar marcha atrás con la licitación. Buscan evitar un traslado pleno a tarifas en medio de tensiones inflacionarias. Lo peor de todo es que producimos gas de sobra, pero como no se hacen las obras para transportarlo, debemos seguir importando el Gas Natural Licuado.