Andrea Politti nació en Mendoza, pero a los 4 años con sus padres, el actor Luis Politti y María Teresa Rubio, se mudó a Buenos Aires. Enseguida descubrió su faceta artística en una obra realizada en la escuela secundaria en la que interpretó a un hombre, un fiscal.
Se llevó todos los aplausos y en ese momento descubrió -en parte- su vocación que ya traía a cuestas gracias a su padre. Comenzó su carrera teatral con la obra América de Franz Kafka en el teatro Payro.
En el 87 hizo su debut en TV. Cosechó grandes éxitos Los Machos, Resistiré, y Como Pan Caliente. También trabajo (aunque mucho menos) en cine. Hasta que le llegó el momento de la conducción: debutó en Telefe en Una para todas, pero duró poco. El primer éxito en ese rol fue con 12 corazones, en las tardes del Trece.
“Me gusta disfrutar de a uno a los trabajos”, sentenció Politti, quien en este 2019 arrancó un nuevo proyecto como conductora televisiva con Corte & Confección, en canal Trece y bajo la productora de Marcelo Tinelli. Además habló del nuevo ciclo, de su comienzo en el mundo artístico y su debut en la actuación.
Sobre el programa, detalló: “Catorce diseñadores fueron convocados por la producción a través de un casting. Tienen que cumplir ciertas consignas para seguir adelante y transformarse en lo que buscamos, al diseñador del año. Uno se llevará un premio económico para su propio emprendimiento”. Y continuó: “La escenografía es espectacular, de un nivel que pocas veces se ve. Las grabaciones son en LaFlia. La producción está a cargo de Gabriel Fernández, el Chato Prada y Fede Hoppe. Son excelentes y laburan de manera impecable, con mucha experiencia en realities. Estoy contenta”.
“Los viernes -explicó- son los días de eliminación. Se va un diseñador y también la modelo que trabaje mostrando sus prendas. Habrá desafíos especiales como hacer el modelo de alguna diva o actriz, o la indumentaria de algún personaje de película. Van tener que copiar los modelos y también otros desafíos creativos como elementos de ferretería y de supermercados... Se las tienen que ingeniar para sumar puntos. La idea es abrir las puertas de los talleres para que la gente vea cómo es el mundo de la moda, cómo se trabaja y cómo se buscan los diseños. Tratamos de revitalizar el oficio. En principio el público no participa, veremos en la final. Además vienen figuras a las cuales tienen que vestir”.
Al recordar sus primero años, contó: “Me trajeron de Mendoza a Buenos Aires cuando tenía 4 años. Vine con mi familia. Empecé en la actuación movilizada por mi viejo que era actor (Luis Politti). Lo que me gustó de verlo actuar es que parecía un adulto jugando. Eso me atrajo mucho. Yo sentía que era gente grande que jugaba como un chico. Mis viejos estaban separados. Entonces la salida de la nena con el padre separado era a sus lugares de trabajo. ¿Cuáles eran? Los estudios de televisión, las películas, el Teatro San Martín... yo me crié en esos lugares. El vivió en España durante el exilio y yo llegué a estar con él un tiempo allá. Después me volví para acá. Yo disfruté allá porque con tal de estar con mi viejo ni me importaba el motivo. En ese momento no entendí porque era chica, luego sí. Pero al principio me ponía contenta de ir a visitar a papá. Y a él le daba mucha felicidad también. Lamentablemente falleció muy joven, a los 47”.
A su vez, recordó su primera actuación: “Una vez hice una actuación para el colegio, el Comercial 8 en el que estudiaba, y recuerdo que yo había elegido a un personaje masculino porque éramos todas mujeres. Era una obra de Dalmiro Sáenz que se llamaba ‘¿Quién, yo?’. Yo hacía de fiscal y la verdad es que me llevé a todo el público, me lo puse en el bolsillo, jaja. Lo disfruté mucho y dije ‘por acá me parece que puede andar mi futuro’. Así que en el comienzo de la secundaria, más o menos ya sabía lo que me gustaba. A los 16 años lo comenté en casa y a los 19 me puse a estudiar seriamente”.
¿Cómo le llegó la conducción a su vida? “La conducción en mí -explicó Politti- se dio como una especie de sorpresa para mí porque yo empecé como actriz. De golpe me ofrecieron la conducción, que en ese momento era un género aparte. Ahora todo está mucho más integrado. Me parecía raro. Quien me convocó fue Telefe, para Una para todas, que duró un mes al aire. Luego empecé a desarrollarme en Doce Corazones, en El Trece, fue y sigue siendo una gran escuela para mí. La mayoría de mis trabajos en televisión fueron acá. Me encanta la conducción y a la vez es muy distinta a la actuación. Tiene otra impronta el hecho de llevar un programa adelante. Actuar es transmitir la letra de un personaje, un pensamiento, una historia. La conducción es más espontáneo”.
“Es picante por la competencia”
Las tardes de El Trece tienen discusiones alrededor de las máquinas de coser, los moldes, diseños y vestidos.
“Es picante porque la competencia lo genera. Tienen muy poco tiempo para cumplir los desafíos y se ponen muy nerviosos. Además los participantes tienen distintas personalidades. Unos se adaptan enseguida al programa y otros no tanto. Muchos vienen del interior y se vienen a vivir a Buenos Aires, dejan a sus familias un tiempo, solo para participar del reality”, aseguró Politti.
Y no se equivocó, ya que desde el primer capítulo Corte & Confección ya mostró conflictos cuando los demás criticaron a las mellizas Carolina y Marianella Gabaglio, por trabajar “a cuatro manos”.
Con sinceridad: "No soy una fashionista"
La moda le importaba relativamente poco a la conductora, hasta que arrancó el ciclo. “Para mí la moda siempre pasó por mi coquetería, pero no siempre me fijo. Hay épocas. La moda tiene que ver más con la expresión de quien es uno y cómo estás ese día, qué colores elegís. Soy de mezclar y usar ropa de distintas temporadas. No soy una fanática fashionista, pero me gusta lo que me queda bien. Claro que gracias a los participantes, diseñadores y el jurado voy a aprender un poco. Con el correr del programa es seguro que el tema me va a interesar mucho más”, expresó y agregó que “esta es la primera vez que se ve un programa así en la Argentina.
Por otra parte, se refirió a los cambios culturales en la sociedad. “Las modelos son de diferentes edades y talles posibles. No hay discriminación. Hay jovencitas y algunas de más de 50 años. Por suerte están cambiando los paradigmas de todo. Por eso en la pasarela podemos ver modelos de todo tipo. Hay apertura, por suerte. Ahora es una época en la que miramos todo de otra forma. Por ejemplo, en otro tema actual, culturalmente estábamos preparados para que se ejerciera el poder sobre nosotros. Ahora se dice que esto no tiene que pasar y me parece muy interesante todo el cambio cultural”.
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