El delantero de 32 años, que se encontraba sin equipo tras su paso en Real Betis, llegó a la Argentina para cumplir con los pasos previos a la firma de contrato por dos años con el Rojo.
Después de varios idas y vueltas por su futuro, Ezequiel Ávila priorizó la "tranquilidad" y se inclinó por Independiente para sumar un nuevo desafío en su carrera. El delantero de 32 años, que había sonado en Boca en este mercado de pases, llega con el pase en su poder tras quedar libre del Real Betis.
Esta mañana, 'Chimy' arribó para hacerse la revisión médica y, de no haber inconvenientes, firmará contrato por dos años con el club de Avellaneda, que esta tarde también presentará formalmente a su flamante entrenador, Jadson Viera.
Este refuerzo pretende ser una soga de rescate para el club que arrancó el semestre encima de una montaña rusa. Tres partidos ganados y tres derrotas lo posicionan en el tercer puesto de la zona A, un lugar que no expone lo actuado en la cancha. De hecho, se despidió de Gustavo Quinteros, quien dejó su cargo de entrenador a raíz de los malos resultados. La realidad es que hubo uno en particular que puso el fin: la dura goleada de Atlético Tucumán por ¡4-0! para eliminarlo de la Copa Argentina.
Es la dirigencia la que necesita hacer borrón y cuenta nueva para mantener el proyecto: un buen delantero para reemplazar la posible salida de Gabriel Ávalos y un nuevo DT inesperado. Ni Viera ni Ávila están aún en el equipo, pero llegan justo en una leve remontada: le ganaron 3-1 a Lanús en la Fortaleza este lunes, en el afán de tapar la decepción de la eliminación.
Chimy frenó a hablar con la prensa y se mostró predispuesto para darle inicio al sexto club en su carrera. Además, confesó que los intereses del Xeneize y de Rosario Central, club del cual es hincha confeso, fueron reales pero que todo tomó otro rumbo. "Estoy agradecido de que equipos como Boca, Central y muchos otros se hayan interesado en mí. Es algo muy bonito y eso quiere decir que cuando estuve en otro país las hice bien", expresó.
Ahora, pretende adaptarse lo más rápido a las necesidades de Independiente y para lo que lo necesite el entrenador: "Uno siempre tiene que estar preparado donde le toque. Los partidos son día a día y capaz que empezás jugando en una posición y luego en otra", explicó
Aclaró que la decisión de llegar a Avellaneda no fue de un día para el otro y que contó con las opiniones de sus más allegados: "Uno nunca pone la balanza en esas cosas, sino en lo que es estar tranquilo. Como pudo ser Independiente, también pudo ser otro. Fue un trabajo con mi familia, con mi representante, todos juntos".
Con varios años en España, el ex San Lorenzo retorna al país después de nueve años, cuando partió desde el Ciclón al S.D. Huesca y dio el salto hacia Europa.
Anotará su tercer club argentino (fue parte de las Inferiores de Boca pero arrancó en Tiro Federal), en el que pretende quedarse hasta mediados de 2028.
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