El Pirata y el Millonario jugarán esta tarde, desde las 15.30, en un Kempes que promete estar rebalsado. Ambos debieron batallar y sufrir más de la cuenta para llegar a esta definición.
Las vueltas del fútbol hicieron que River y Belgrano vuelvan a ser protagonistas de una definición. Esta tarde, desde las 15.30, disputarán la final del Torneo Apertura 2026 en el Estadio Mario Alberto Kempes y en varios rincones de Córdoba latirá el recuerdo de la Promoción 2011. Sin embargo, desde ambos lados aclararon que se trata de un encuentro aparte: uno que dará a conocer al nuevo campeón del fútbol argentino.
De la mano de Eduardo Chacho Coudet, el Millonario logró revertir el deslucido comienzo que tuvo en la temporada y que terminó provocando el fin de ciclo de Marcelo Gallardo. Al haber cerrado la Zona B como escolta de Independiente Rivadavia con 34 puntos, se aseguró la localía en las fases siguientes.
En el Monumental sufrió más de la cuenta y eliminó por penales a San Lorenzo en los octavos de final, con Santiago Beltrán como héroe y luego de haberle empatado 2-2 el clásico en la última jugada del tiempo extra gracias a la zurda envenenada de Juan Fernando Quintero.
En los cuartos contra Gimnasia, River mejoró notablemente su juego y cambió algunos murmullos y silbidos por aplausos: 2-0 con autoridad por el golazo de Sebastián Driussi y el cabezazo de Lucas Martínez Quarta. La noche en la que sacó a relucir su chapa de candidato.
Más aún brilló después del triunfazo en semifinales contra el Rosario Central de Ángel Di María, otro de los que era favoritos a dar la vuelta olímpica. Fue por 1-0, un resultado ajustado que pudo haber sido mucho más amplio. El equipo del Chacho asumió el protagonismo desde el primer minuto, pudo reponerse al penal que Jeremías Ledesma le atajó a Juanfer y golpeó en el momento justo: Facundo Colidio no falló desde los doce pasos y firmó el 1-0 definitivo.
En la gran final de este domingo lo espera el Pirata, un equipo solidario, de planteo asfixiante, con varios hijos pródigos que volvieron para ser campeones, como Lucas Zelarayán, Franco Vázquez y Emiliano Rigoni. Terminó quinto en la Zona B con 26 puntos y debió ser visitante en un par de cruces. Más allá de haberse jugado en el Kempes, el conjunto celeste fue extranjero en su propia tierra y le ganó 1-0 el clásico a Talleres por el tacazo de Lucas Passerini y el gol de Francisco González Metilli.
El técnico Ricardo Zielinski no negocia la idea de siempre jugar con el cuchillo entre los dientes. Bien lo sabe Lisandro López, referente defensivo que se perderá este partido clave por lesión. De mitad de cancha para adelante, el Chino, el Mudo y Rigoni manejan a su gusto los ataques.
Quedó en evidencia con la victoria 2-0 sobre Unión de Santa Fe en los cuartos de final en el Gigante de Alberti por los tantos de Adrián Sánchez y Ramiro Hernandes. Ya las semifinales fueron una montaña rusa de emociones: cuando Argentinos Juniors parecía llevarse el pasaje a la final por el frentazo de Tomás Molina, apareció la punta del botín de Uvita Fernández para empardarlo todo y llevar el trámite a los penales.
Belgrano estuvo dos veces al borde de la eliminación en la tanda, pero terminó apareciendo una figura invisible: Thiago Cardozo, guardián celeste, siempre seguro, le atajó el último remate a Enzo Pérez y le dio la clasificación.
Ambos equipos hicieron motivos suficientes para llegar a la final del Apertura, pero solo uno dará la vuelta olímpica. Córdoba será el escenario de una tarde histórica: la primera consagración del River de Coudet o el primer título de Belgrano en 121 años de historia.
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